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VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: EN NOMBRE DEL AMOR
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Doce claves para reconocer el maltrato
Por:
Esther de la Rosa
La
violencia disfrazada de amor es casi invisible: los signos del maltrato
durante el noviazgo son desconocidos para gran parte de las jóvenes mexicanas,
quienes los confunden con muestras de afecto que, en realidad, ocultan
conductas controladoras sustentadas en la desigualdad entre los sexos.
La violencia en el noviazgo comenzó a llamar la atención de las instituciones
mexicanas recientemente. Desde la familia, y en un contexto más amplio
de inequidad social, las y los jóvenes aprenden a relacionarse reproduciendo
las desigualdades. Así, el noviazgo puede convertirse en un caldo de cultivo
para las actitudes violentas dirigidas, sobre todo, hacia las mujeres.
Pellizcos, celos, llamadas incesantes, chantaje emocional, insultos o
incluso alguna bofetada son tolerados muchas veces por las adolescentes
en nombre del amor.
Inés Salgado tiene 22 años y es madre de un niño de dos años fruto de
una relación fallida: “Me ha ido mal en el amor porque he cometido los
mismos errores con mis novios”, dice. Su amiga Janet Celaya, de 26 años,
asiente; sabe lo que es equivocarse y aguantar durante siete años los
maltratos de su marido. Janet asegura que cuando eran novios, “todo era
amor y belleza, hasta que te casas y se cansan de ti”.
Para las instituciones mexicanas de apoyo a la juventud, muchas chicas
no saben que sufren violencia en el noviazgo porque no cuentan con los
instrumentos para identificarla, ya que generalmente se reconoce la violencia
física o la sexual, pero no la psicológica o la económica. Tal vez con
dichos instrumentos Janet podría haber evitado siete años de maltrato.
SÍNTOMAS DE LA VIOLENCIA
Según Edith Zúñiga -directora académica de la organización civil Tech
Palewi, dedicada a la prevención y la atención de la violencia familiar-
durante la adolescencia se malinterpretan los aspectos negativos de la
relación. Así, “cuando nos dicen ‘no te vistas de ese modo’ o ‘no quiero
que le hables a tus amigas’ pensamos que es signo de que nos aman, cuando
en realidad se trata de mecanismos de control”.
Con 21 años, Giovanna Trejo Álvarez es consciente de que “los chavos pueden
ser tan sutiles que no te das cuenta del maltrato, porque no hace falta
ser agresivo para ser violento”. Pero no todas las adolescentes tienen
tan claro como esta joven universitaria cuál es la delgada línea que separa
el amor de la violencia.
Así lo constató el equipo que desarrolló el programa Amor-es Sin Violencia
-dirigido a las y los jóvenes de entre 13 y 25 años- mismo que impulsaron
en 2002 la Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, el Instituto
de las Mujeres (Inmujeres) del DF y el Instituto de la Juventud del DF
Angello Baños Terrazas, coordinador del área de Equidad en la Infancia
y Juventud del Inmujeres del DF, comenta que el primer paso de la campaña
fue preguntar a las y los adolescentes si sufrían violencia en el noviazgo.
“90 por ciento dijo que no”.
Posteriormente, junto con varias organizaciones civiles, se formuló una
nueva encuesta con preguntas como: “¿te llama constantemente para preguntarte
dónde estás, con quién y qué haces?; ¿te dice qué ropa ponerte?; ¿ha tocado
alguna parte de tu cuerpo sin tu consentimiento?”, explica Baños
Los resultados cambiaron radicalmente. De las mil personas de entre 12
y 29 años que contestaron la encuesta, seis de cada 10 mujeres vivían
violencia en sus noviazgos. Otro dato esclarecedor se desprende de una
encuesta realizada en el Albergue para Mujeres que viven Violencia Familiar
del DF: nueve de cada 10 mujeres maltratadas durante el matrimonio vivieron
violencia en el noviazgo.
UN PROBLEMA SOCIALMENTE ACEPTADO
Aún no existen estadísticas para conocer el alcance nacional de la violencia
durante el noviazgo. En cuanto a políticas públicas, están en un nivel
incipiente. El gobierno del Distrito Federal fue el primero en contar
con un programa específico enfocado a la violencia en el noviazgo, mismo
que después llevó a Tabasco, Chiapas y, más recientemente, a Guerrero
y Guadalajara.
En el ámbito legal, la violencia en el noviazgo no está tipificada expresamente
pero puede contemplarse dentro de la violencia familiar. Además, según
Baños, los adultos contribuyen a restar visibilidad a la violencia entre
las y los jóvenes porque consideran que es normal.
Frases como “el que bien te quiere te hará llorar” ilustran la aceptación
social de la violencia en el noviazgo, misma que la familia reproduce;
como dice Baños, “la madre aplaude que su hijo tenga cinco novias en secundaria
porque es muy guapo”.
Así, el noviazgo se convierte en un escenario donde desarrollar los estereotipos
adquiridos. Mientras que se acepta socialmente que el hombre sea un conquistador,
las mujeres se involucran en relaciones violentas porque tienen muy interiorizada
la idea de sacrificio, “y de que para amar hay que sufrir”, afirma María
de la Luz Estrada, integrante de la organización Católicas por el Derecho
a Decidir.
LAS CONSECUENCIAS
La baja autoestima, el displacer, las infecciones de transmisión sexual
y el escaso rendimiento escolar son algunas de las consecuencias derivadas
de la violencia en las relaciones amorosas, según las y los expertos.
La violencia sexual es una de las más graves expresiones de sometimiento
que se producen en las relaciones de noviazgo: “Es normal que te pidan
la prueba de amor”, comenta Maira Alcántara, estudiante de bachillerato
de 16 años, quien asegura que aunque ella no la aceptaría, sí conoce a
varias amigas que han la aceptado por miedo a que sus novios piensen que
no los quieren.
El miedo a decir no es, en parte, una causa de las elevadas cifras de
embarazos adolescentes: según el Consejo Nacional de Población (Conapo),
anualmente se producen casi 500 mil embarazos adolescentes en México,
los cuales representan 25 por ciento de total de los embarazos registrados
en el país.
María de la Luz Estrada afirma que para prevenir la violencia durante
el noviazgo es necesario trabajar en la sensibilización y la educación
no sólo con las y los jóvenes, sino también desde la primera infancia,
con el fin de transformar los códigos afectivos.
Con ella coincide Baños, quien destaca que el objetivo del programa Amor-es
Sin Violencia es “que las chavas asuman esta cultura de prevención para
identificar los tipos de violencia y que no lleguen tarde a nuestras unidades”.
La especialista aludió así a las Unidades de Atención y Prevención de
la Violencia Familiar (UAPVIF) a las que pueden acudir las y los jóvenes
en las 16 delegaciones del DF.
Por la experiencia que le proporcionan sus 22 años, Lidia López piensa
“que todo es cuestión de educación”. El problema radica en que gran parte
de la juventud mexicana no ha tenido la oportunidad de aprender a amar
sobre la base del respeto y la equidad de género pero, sobre todo, sin
sufrimiento.
12
claves para reconocer la violencia en el noviazgo
Tu novio/a…
1. Ha expresado celos de amigas/os, compañeras/os de trabajo o familiares.
2. Ha insistido en saber con quién estabas.
3. Te ha hecho escenitas.
4. Se ha quedado en silencio por enojo.
5. Te ha presionado para hacer dietas o ejercicio.
6. Te ha amenazado con suicidarse.
7. Te ha hecho sentir miedo de sus reacciones
8. Te ha agredido físicamente: empujado, cacheteado, rasguñado o golpeado.
9. Ha esculcado tus pertenencias, tu diario o tu correo electrónico
para conocer “la verdad”.
10. Te ha amenazado con dejarte.
11. Te ha tocado, besado o acariciado sin tu consentimiento.
12. Te ha presionado para tener relaciones sexuales
Fuente: encuesta realizada en noviembre de 2004 dentro de la campaña
Amor-es Sin Violencia |
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