SEXO Y RELIGIÓN: PROBLEMÁTICAS HEREDADAS DE SIGLO A SIGLO


Por Liz G. Macías

           “El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de la fantasía, de los dioses. Posee la segunda visión, la alas que le  permiten volar hace el infinito del deseo y la de la imaginación... Los  dioses son como los hombres: nacen y mueren en el pecho de una mujer... “


Jules Michelet

Cuando éramos niños, solíamos expresarnos hacia el año 2000 como algo de fantasía, como una lejana tierra en donde todo sería distinto, con naves y  condominios en Marte, con problemas como guerras interplanetarias y matrimonios entre selenitas y terrestres. Henos aquí en el soñado momento, en siglo XXI recién avanzado... ¿qué pasó con todo aquel sueño galáctico?.

Pues nada, que resulta que no hubo el Armaggedon, no se acabó el mundo... ¿grandes medios de transporte? si!! por citar un celebrísimo par: Titanic y Concord. Algunas cosas han cambiado, otras parecen no avanzar. Lo que si es seguro es que en los problemas sociales, las instituciones de asistencia han logrado evolucionar en cuanto a ideologías, tal vez a nivel global, hay el material suficiente, tal vez uno que otro hemos escrito, dicho o pensado cosas distintas, pero en la masiva sociedad, tenemos un trastorno que merma toda modernidad.... existen quienes no se atreven a evolucionar con el siglo, y ya en bola somos cobardes, hay males que han durando los cien años... y más.

Y pensar que de adolescentes repelábamos a nuestra madre cuando alegábamos una generación distinta y entonces ellas todas sabias nos hablaban de algo llamado moral y de que había cosas que nunca iban a cambiar....

La virginidad es uno de esos temas escabrosos que no hemos superado, es como un tesoro secreto que una vez perdido resulta una grave angustia, una tortura entre lo que sentimos, lo que creemos, lo que debe ser y la insignificancia de lo que realmente es.

Y es que este frágil duende maldoso cohabita fuertemente en la mentecilla de grandes y chicos, de mujeres y hombres. Los márgenes desde luego, aún los indican los varones, quienes navegan con bandera de indiferencia ante semejante molestia femenina, porque de la virginidad masculina poco se habla, como antes, como siempre, como hoy.

Entonces las protagonistas de esta historia seguimos siendo las mujeres, quienes todas modernas, perdemos la virginidad jóvenes, ¿cuál es la innovación? que ahora no nos casamos, es relativo pero parece que en vez de ir pa’lante nos fuimos pa’tras. Este acto de iniciar una vida sexual sin tener un compromiso con tu pareja, nos lleva a un trasfondo ¿quién es el cabrón? ¿ellas porque lo hacen con quien les da la gana? ¿o ellos, porque se llevan la fantasmagórica virtud?.

El avance sería válido el género se hubiera revelado en verdad, y no una revelación femenina hacia los hombres, sino una revelación de mujer a mujer.

  ¿Cuántas andan por ahí atreviéndose a juzgar con Biblia en mano a quien ha comido de la fruta prohibida, mientras ellas mismas tiene la misma situación? La realidad es que llevamos cargando una sexualidad cargada de penurias y falsas dosis de moralina.

Es un fenómeno social el que una mujer acepte su sexualidad sin haberse matrimoniado, y entonces la virginidad es mas bien un teatro para ellos, una pantalla angelical para algunas, y terrible etiqueta mortal para otras...

Tenemos que recordar aquello de que “... no hay mujer mas espantada –¿lo digo?-- una puta regenerada..” es una realidad, hay mujeres jóvenes que antes de matrimoniarse tuvieron una vida sexual activa con X número de hombres, que quizá se protegieron, quizá no, pero al menos en su examen clínico prenupcial, elisa salió negativo y todo muy bien; eso si, en cuanto toman el bendito sacramento, se convierten en dogmatizadas damas de la vela perpetua, para más adelante educar a sus hijas con la absoluta severidad dela época de la colonia.

¿Qué es lo que sucede?, tal vez halla un mágico secreto que solo las casadas conozcan, porque las divorciadas son otra cosa... parecido a las solteras activas pero que ya antes conocieron el secreto... y no les gustó, pero tampoco lo comparten.

Hace algunos meses en un Foro de sexualidad que organizó un grupo juvenil el padre Hugo decía lo indecible: ““...la virginidad no es un requisito estricto, la pureza de las personas se lleva en el corazón, es un error casarse porque hay un embarazo de por medio, además el matrimonio es un sacramento, los cuales se dan sinceramente y son un regalo de Dios...”  Vaya! hay alguien que nos comprende, y no solo es hombre, sino que además ¡¡es cura!!.

Es interesante conocer la posición de la iglesia en este aspecto, ojalá todos los representantes católicos fueran así, porque es este otro factor que ha contribuido al estancamiento o retroceso de la sexualidad. Las mujeres somos una ironía con patas, nos decimos muy liberales pero como nos causa gracia que Rosita Montes se case de blanco --como si no fuera de dominio público su re-putación--. Al respecto el mismo cura, nos da una lección magisterial: “... yo doy el sacramento del matrimonio a quienes quieran compartir sus vidas, que de qué color el vestido?, usen su favorito...”

Tiene toda la razón, tenemos la obligación de revelarnos a nuestra realidad, reconocer que la madeja alrededor de la virginidad es un vicio que las mismas mujeres hemos explotado, que tal vez algunas veces mentimos, por nosotras, por ellos, por la mamá de ellos y por la nuestra...

A pesar de que los medios masivos de comunicación han abierto las vías que llevan a una vida sexual tal vez excesiva, temprana o demasiado impúdica, el sexo sigue siendo un tema similar a lo de fantasmas: todo el mundo habla de ellos... pero pocas atestiguan al respecto.


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