Por Melina Morquecho
Cuando la tarde borda peso al parpadeo, la Plaza Ovidio Hernández, conocida como Plaza Garibaldi de Poza Rica, retoza para abandonarse en los brazos de la noche; dignificada en su imagen desde el mes de noviembre del año pasado y a través del programa "Garibaldi para Ti", intenta continuar siendo el centro de reunión que dio vida desde su fundación a esta ciudad. Citada por referencia a todo turista, el lugar conserva su ambiente sórdido, la placita recién remodelada sigue rodeada de cantinas y fondas que permanecen abiertas durante todo el día dispuestas a curar la amenazadora cruda con la más pura tradición del ardoroso remedio mexicano; al margen de ello el enjambre humano de bebedores, prostitutas, homosexuales, músicos y asiduos al lugar dan sabor a la plazoleta que en algún tiempo fue conocida como "La Vía" y después llamada "Ovidio Hernández", en honor al renombrado músico. Allí justamente pasada la medianoche y las copas se encontraba José, quien esmerado en hacerse entender arrastra la lengua para hablar, dice que la fiesta no se puede dar sin la música ranchera, "el alcohol ayuda a soltar el cuerpo", porque según sus conceptos, un borracho que llora nomás porque sí no causa lástima, nada más da vergüenza, para chillar a moco tendido apenas la música de José Alfredo Jiménez. "No hay que ser mediocres", puntualiza, y se aleja cruzando en zigzag el amplio bulevar. La Plaza de músicos nació como resultado del punto de paso y paradero de los trabajadores petroleros de la Compañía Oil Fields cuando instalaban la vía Cobos-Furberos entre los años de 1902 y 1908, convirtiéndose en punto de concentración comercial predominantemente de plátano, señala el historiador pozarricense Leonardo Zaleta Juárez. El lugar no ha cambiado mucho, sólo que antes no había luz ni pavimento, ni estructura, ¡puro polvo!... Así la recuerda el músico Felipe Campaigne mientras saca a la guitarra nostálgicos lamentos, asegura que sus ojos cansados no le permiten derrotarse. "Yo fui compañero de Ovidio Hernández, juntos integramos el grupo Los Astros y grabamos un disco en 1956; soy miembro de la generación de músicos que fundó el centro de reunión y vuelvo a nacer en la primera canción que entono cada noche". Contradictoriamente a los amigos de Paco no parece importarles cuándo, ni cómo, ni quién fundó la plaza, casi al punto de las cinco de la mañana entre los efectos etílicos y el ruido lastimero de las cuerdas perdieron toda vergüenza y pudor; hombres y mujeres por igual levantan las botellas de cerveza a su salud y mientras que una muchacha regordeta a la que llaman Chata se tambalea entre los acordes del grupo de norteños, en la banqueta un par de parranderos celebran con orgullo la suntuosa manifestación de su profunda pena... se conocieron en una fiesta hace apenas unas horas pero totalmente identificados en su actividad alcohólica ya se sienten carnales de toda la vida. La Plaza lleva el nombre de Ovidio Hernández, se le llama Garibaldi porque reproduce el estilo del centro de reunión del Distrito Federal que recibe el nombre de Giuseppe Garibaldi, revolucionario italiano del siglo XIX. El antecedente de su apropiación como centro de reunión de los músicos en Poza Rica, dice el Cronista Leonardo Zaleta Juárez, cuando en los años 20's acuden al punto los primeros huapangueros del sur, tríos y tiempo más tarde el Mariachi Aguilar y los conjuntos orquestales. Por ahí de 1930 se empiezan a instalar las primeras fondas y jacalitos para hospedaje, eso influye a que la compañía se traslade del Km. 56 al 52, y entre el Arroyo del Maíz y El Mollejón se instala el comercio: la primera fábrica de refrescos, hoteles, ferreteras almacenes de ropa y zapatos así como una sala de cine, ahí mismo también se funda el primer sindicato de Obreros y Empleados de la Compañía El Aguila. La primera planta de luz se instala por el año de 1935. La música vernácula son odas al amor, el género ranchero -por lo menos en la plaza- no ha perdido vida, "los músicos de
Poza Rica (dice Abel Aguilar, cuarta generación de trovadores en la ciudad) somos a mucha honra el estandarte de la música de mariachi en nuestro estado"... sus interpretaciones le dan gozo efímero a cuerpo y alma, aunque por ello ¡Pero sigo siendo el Rey!, gritan al unísono Julio y Rodrigo Santes, apoyándose mutuamente; ambos transportistas me cuentan que están de paso, "Venimos a cantar y a chupar", argumenta mientras sigue alentando a su hermano de francachela a hacer efectivo el gerundio de las palabras, otra división del regimiento ni los pela, estos dirimen acaloradamente el trascendental resultado de la selección mexicana. "El Cerdo", un joven obeso, intenta agregarse haciendo gestos discordantes y balbuceando palabras incoherentes, su compañera que lo mantiene en pie se atreve a decir "es que este pedo ya habla hasta inglés; nadie le entiende". El traje de charro, así como los mariachis, son el resultado de una larga y accidentada evolución, se afirma que la palabra Mariachi desciende de la palabra francesa marriage, que significa boda. Se afirma que durante la intervención francesa los conjuntos amenizaban las fiestas y eran apodados mariacheros. En la actualidad el costo de un traje bien montado tiene un valor de entre $2,800 y $3,000. La hora de canciones tiene un valor de entre Instalados en un kiosco apelando a la buena voluntad de un par de briagos enamorados que discuten con un mariachi, esperan la posibilidad de escuchar la serenata de gorra, finalmente se conforman con un trío porque el grupo cobra $600.00 por seis canciones. Lo que en otros países es una fiesta común, en México representa todo un acontecimiento, un verdadero jolgorio, un ritual y la parranda si bien va, terminará cuando ya todos estén casi sin sentido, cuando caigan los primeros rayos del sol: "hasta que el cuerpo aguante". El pretexto de la borrachera será lo de menos, estos hombres y mujeres que van en busca de la música romántica, vernácula y huapachosa apelan a morir de amor por una novia perdida e olvidarse de la pérfida mujer, sufren por un problema conyugal, por un padre o una madre que no les comprende, un hijo descarriado o la constante infelicidad que presumiblemente ha de terminar con unas copas encima, nadie mejor para cantarle al abandono la derrota y la muerte que José Alfredo Jiménez, es el ídolo, aquí y ahora, ayer y hoy, sus canciones le hablan de cerca a la destrucción y al dolor, y al alcohol por supuesto esta ligado a la derrota, a la herida sangrante del despecho. El Grupo Norteño cobra $1,200 la hora, con ellos la fiesta es más jolgorio. Los músicos llegan bien frescos y entrada la madrugada, cuando los escandalosos le gritan a la luna la desgracia que les corroe el alma, ya se miran traqueteados. El nivel competitivo de los músicos les obliga a adaptarse, por ejemplo montar un show e incluir bailes y música moderna, tiene que ver con la modernidad, el mariachi Abel Aguilar comenta que este movimiento se generó desde 1996 con el auge de la canción de "El Mariachi Loco", de Ramón Palomar y agrega que actualmente utilizar un celular y montar una oficina que opere todo el día como agencia, ha sido indispensable.
La industria cinematográfica les quitó a los intérpretes el calzón, la camiseta de manta blanca y los sombrerones de petate por la ordinariez que no hacía tono con la gala, al cambio les colocaron el elegante traje criollo y cambiaron aditamentos como el sombrero de ala ancha y el pantalón bien apretado, costuras y vistosos bordados, que fueron modernizados en 1870 por Maximiliano de Hasburgo quien agregó aditamentos y botas. La hora "buena" es de 19:00 a 3:00 hrs., a partir de ahí las posibilidades de contratación se reducen, algunos músicos se quedan eventualmente como quien dice de guardia, y luego entre ellos la hacen de freelance (es decir, se acomodan entre sí a rascarle a la guitarra e interpretar una canción). A altas horas de la madrugada una dama me jala -algunas mujeres ya están empezando a salir de los bares y los homosexuales que suelen escandalizar hacen su patrullaje-, ella no es tan joven, me dice que desea platicar conmigo, me quiere llevar a bailar con sus compañeros de parranda; me invita a pasarla bien y me abraza como para que sienta la vibra de brothers...como no ve claro se regresa disgustada y se ajusta a los gritos de quien al parecer le tocará -a juzgar por su estado- dormir esa noche; mientras llega la hora ellos se cachondean a discreción. "Garibaldi para Ti" es un programa musical que se presenta cada viernes de la semana, fue propuesto por el Lic. Eduardo Morato, Comisionado en Fomento Económico y Turístico para atraer público y dar una opción de sana distracción. "Actualmente -dice el funcionario- opera a través de un patronato presidido por el Sr. Rafael Morales Fabre, quienes actualmente se hacen cargo del desarrollo y autosuficiencia para mantener la actividad que ha generado buenas expectativas". Por ahí se hace presente el líder de la Unión Mexicana de Trovadores, Don Mauro Solís, pertenece al Trío Oro Negro y amén de tener 23 años en la tocada, comenta que a pesar de que los tiempos han cambiado la gente sigue pidiendo las canciones de ayer. Explica que a través de la unión los grupos se organizan. Actualmente hay 5 grupos de mariachis, tres tríos y 4 norteños; todos ellos siempre buscando el bienestar común. Transcurre la noche y apenas desciende la luz, entre un efímero estado de contrapuesta felicidad y el frenesí del llanto desbordante del mexicano briago se gesta la fórmula perfecta por la que singularmente se ha de pagar factura, así descubren la fugaz experiencia del placer de nuestra cultura, entre el fuego ardoroso que quema el pecho y los riesgos de la noche en la que se pone a prueba nuestra capacidad de aguantar y el gusto morboso de manifestar el pasional alarde sentimental que en tiempos tan racionales es un lujo a no ser que este ligado al alcohol... a lo lejos se escuchan los últimos chillidos de los trasnochados ¡Pero sigo siendo el Rey!
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