CUARTO PODER

- El secuestro

POR ARGENTINA CASANOVA

Una nueva noticia ha sacudido a la opinión pública nacional, el reporte del secuestro de la hija del ex director de deporte, Nelson Vargas, la joven Silvia Vargas, quien al parecer tiene once meses desaparecida y de quien sus captores no han dado ninguna señal de vida. Los datos son difundidos en los medios de comunicación para conocimiento de la opinión pública que ve como uno a uno mueren jóvenes llenos de vida que les es arrebatada por el crimen organizado, delincuentes que en la gran mayoría de los casos son “egresados” de las propias corporaciones policiacas.

Preocupa tanto que México sea el país con mayor número de secuestros como el lugar donde más “millonarios” consideran la implantación del chip que les permitirá ser rastreados en cualquier lugar del mundo para desanimar a posibles secuestradores.

Pero esto no cambia la realidad del temor en el que viven muchos mexicanos, no sólo los que tienen el dinero suficiente para ser considerados víctimas, sino todos los ciudadanos que a diario reciben esa información a través de los medios de comunicación y que sufren de la inestabilidad social que es consecuencia de todos los graves problemas que vive el país.

Cada día se agudiza más la problemática, cada vez son más las estadísticas que hablan de un problema que enrarece el ambiente nacional y que ha puesto a los medios de comunicación a revisar minuciosamente lo que se ha hecho en materia de seguridad pública en los estados durante los últimos años.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, en México hay una tasa del 33% de victimización, superior a la de cualquier otro país del mundo, en nuestro país por cada 418 personas que se sienten inseguras en el lugar donde viven, 100 han sido víctimas del delito, y esto da una idea de cómo se sienten los mexicanos con la realidad que viven a diario.

Estos mismos informes revelan que en nuestro país la seguridad pública se encuentra en niveles mínimos, y a pesar de que se ha insistido en aplicar medidas, sin contar con diagnósticos confiables que sirvan de sustento para el diseño de políticas públicas acordes con la realidad, con lo cual los resultados han sido poco eficaces.

Mientras que anuncios van y vienen para decirnos que con el aumento en el número de policías habrá alguna mejoría esto se contradice cada vez que vemos que son ex policías los que forman las bandas de secuestradores, todos formados en la carrera delictiva con becas pagadas por los ciudadanos a través del presupuesto público.

Los reportes señalan que el aumento de policías, incrementar el gasto para su equipamiento, aumentar las penas o contratar asesores externos no han servido para disminuir los altos índices de inseguridad y de violencia que padecemos.

De acuerdo con datos de la empresa británica de seguros Hiscox, después de Colombia, México ocupa el segundo lugar en el mundo en este delito. Detrás aparecen otras naciones del continente como Brasil, Venezuela, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Argentina, Perú y, a continuación países de otras latitudes como Rusia, Filipinas, Nigeria, India y Sudáfrica. Hiscox calcula como "la estimación más realista" que se cometen entre "20.000 a 30.000 secuestros por año en el mundo". Quizás lo más desalentador es que 9 de cada 10 secuestros en el mundo se cometen en tan solo 10 países y, de éstos, las tres cuartas partes en Latinoamérica, convirtiéndola en la región de más alto riesgo.

La realidad es preocupante y parece minar al país mientras se agudiza el combate al narcotráfico, dejando libre el camino a las organizaciones que se dedican al secuestro y que obtienen millonarias cantidades que igual involucran a algunas corporaciones, ex policías y otros involucrados en la seguridad pública.

De este grave problema, se reveló que durante el año 2007 se denunciaron 1'578,680 delitos, pero con base en la información de las Encuestas Nacionales sobre Inseguridad —ENSI—, y se estima que se cometieron cerca de 13 millones 200 mil delitos (reconociendo que se registran tan sólo 12 por cada 100 delitos que se cometen).

“A partir de las ENSI del ICESI, se calcula que el 0.05% son secuestros, tanto tradicionales como exprés, es decir 6,500 durante 2007 (denunciados y no denunciados ante las autoridades), lo que equivaldría a poco más de 17 secuestros al día en el país.

Esto si se le aplica el mismo porcentaje de cifra negra que al resto de la delincuencia, pero se estima el secuestro, por ser un delito que atenta contra la vida e integridad de las personas, presenta una cifra negra mayor”, según se revela.

Algunas empresas y organizaciones civiles dedicadas a la atención de víctimas del secuestro dedicadas a la mediación o negociación de secuestros son las que tienen informes que ponen la alerta, y son las que han seguido el tema a pie juntillas y presionan sobre la autoridad para buscar soluciones.

El comportamiento del secuestro varía por entidad federativa y en especial, refiriéndonos a los datos oficiales, depende también de la forma de registrar los delitos en las agencias del ministerio público. En la siguiente tabla se muestran las cifras absolutas de secuestros registrados ante agencias del ministerio público de las 32 entidades del país y su equivalente en cifras por 100 mil habitantes. Por lo general, estas cifras son las relacionadas con secuestro tradicional.

El secuestro exprés generalmente queda excluido de la estadística oficial, por considerarlo, en una buena parte de las agencias del Ministerio Público del país, como robo con violencia y queda registrado oficialmente en el catálogo dentro de los robos. Estos datos, de averiguaciones previas iniciadas por el delito de privación ilegal de la libertad, son los registrados en las procuradurías generales de justicia de las entidades federativas 1997-2007.

Esa es la realidad y la tarea pendiente es muy grande, ahora se requiere de la participación de la sociedad civil para exigir a las autoridades más resultados y medidas más drásticas para sancionar el delito de secuestro. No es posible permitir que los ciudadanos vivan cautivos en su propio país.


- Si el Norte fuera el Sur

POR ARGENTINA CASANOVA

Una canción dice: Si el Norte fuera el Sur; quizá antes de que al Norte le doliera la razón por las ejecuciones que a diario suman más velas en las iglesias, más cruces en los cementerios. Pero esa, esa ha sido una imagen lejana para los campechanos, incluso para el Sureste donde la vida se ha desarrollado con mayor tranquilidad.

Ver ejecutados en la calle, saber de ellos por la noticia en la radio, en la televisión o en los diarios parecía algo lejano para la entidad, pero es inocultable que la enfermedad y el cáncer del narcotráfico afecta a México desde sus entrañas y eso se refleja en la incidencia de asesinatos de elementos policiacos en una auténtica guerra entre las fuerzas policiacas y los grupos delictivos.

En algunas localidades del Sureste de México la presencia del narco fue creciendo a la par que la riqueza sorprendente de algunas personas que empezaron a tener el control del tráfico de droga y que empezaron a dominar también la distribución y la venta al menudeo, piezas fundamentales de ese cáncer que avanzaba y minaba. Lo que tenemos hoy día es una sociedad lastimada en la que increíblemente nos hemos acostumbrado a recibir a diario las noticias de ejecuciones en el norte del país donde a diario caen ciudadanos que nada tienen que ver con los cárteles, pero que son víctimas del fuego cruzado.

Apenas ayer salió en los diarios la fotografía de una manifestación pacífica, ciudadana, que expresaba su malestar por estos hechos dibujando siluetas como las que trazan los peritos donde caen los cuerpos de las víctimas de las balaceras. La sociedad civil se manifestó en contra de esos enfrentamientos en los que siempre pierden los ciudadanos, en los que caen de un bando y del otro, de policías y de narcos, pero también de mujeres, niños, hombres y ancianos que nada tienen que ver con esa guerra que ha manchado de sangre al país.

Que no nos hemos atrevido a mirar lo que pasa es cierto, que hacemos oídos sordos y ojos ciegos a la guerra contra el narco en la que lamentablemente parece que nos tienen a todos secuestrados. A la sociedad, a las autoridades, a los elementos policíacos, a los niños que son víctimas accidentales, a los jóvenes que caen en las garras del consumo de la droga, a la gente que trabaja en las instituciones policiacas y pone en riesgo su vida por una guerra en la que parece que llevan las de perder.

Este no es el Norte, no vivimos en la zona fronteriza con Estados Unidos país que demanda diariamente la droga y con su alto poder adquisitivo da fuerza a los cárteles, pero aún así vemos noticias de ejecutados que nos dan miedo, sí, nos preocupan, nos hacen sentir que nada hay de distinto entre el Sur y el Norte cuando el narco se propone ejecutar y cobrar facturas, que nadie está a salvo en ninguna parte.

¿Y qué hacer? Cómo es posible que millones de mexicanos vivamos prisioneros, secuestrados de organismos delictivos que tienen toda la fuerza para someter a las autoridades, para ponerlos contra la pared, para amedrentarlos e incluso para amenazarlos sin ningún temor.

Es imposible culpar a un gobierno, como tan difícil es encontrar una persona que pueda ponerle un alto a los narcotraficantes que parecen tener secuestrado al país sin ninguna consideración con los ciudadanos. Porque si el presidente de la República que les declaró la guerra no ha podido hacer gran cosa en esa lucha sin cuartel que anunció cuando inició su mandato, poco podemos esperar más que esta guerra en la que las víctimas que caen son principalmente ciudadanos que sin deberla ni temerla han cometido el error de pasar por donde se presentaban los tiroteos.

¿Quién tiene entonces la culpa de la realidad que hoy vivimos? De ser prisioneros de nuestro propio país, de ser cautivos en nuestras casas a las que les adaptamos rejas, candados, sistemas de alarma, y todas las formas posibles de seguridad. La respuesta es difícil no se puede señalar a alguien en especial, pero tiene el rostro del crimen organizado que actúa a la sombra del poder económico que le da el dólar, moneda con la cual se paga la droga en el vecino país del norte.

No debe extrañarnos que Estados Unidos sea el más interesado en esta descomposición social que genera el narcotráfico en la que amedrenta a las instituciones y deja a los ciudadanos vulnerables ante la violencia que se ha generalizado en todo el país. Los únicos bastiones de paz y tranquilidad han empezado a ceder.

¿Cómo sentirnos seguros en un lugar donde ya hay ejecuciones? ¿Cómo conservar la tranquilidad en una ciudad en la que ya hubo un enfrentamiento entre narcotraficantes, disparándose entre ellos en plena avenida transitada? No debe prevalecer el miedo y el caos, pero si es inadmisible que sea el narcotráfico el que empiece a tener el control de la sociedad a través del miedo que despiertan sus acciones.

Tenemos una sociedad en la que el miedo es la constante, esa tendencia puede generar un fuerte desequilibrio emocional entre la ciudadanía, al menos despertar inquietudes y temores que antes no eran concebidos en una comunidad como la de Campeche donde todo era tranquilidad. ¿Si nos roban la paz social, qué podemos hacer para recuperarla? No es justo que un grupo de gente que pretende enriquecerse así de forma gratuita secuestre a toda la sociedad mexicana.

Nos queda apoyar a las autoridades, trabajar cada quién desde su área y contribuir a todas las campañas de prevención del consumo de estupefacientes, y considerar la legalización de la droga y hacer mucho más responsable a Estados Unidos del combate al narcotráfico, sin que vaya de por medio la soberanía nacional o se impongan condiciones que salgan del Senado norteamericano que para nada considera esto que nos toca vivir a los mexicanos.

Es justo reclamar que nos devuelvan la paz y que sean ellos los que consumen los que tengan que vivir a salto de mata por enfrentamientos entre los narcotraficantes. Suena como a sueño, pero qué más nos queda si nos asusta y nos preocupa sentir que somos parte de una sociedad secuestrada.


- La Argentina desde sus entrañas

POR ARGENTINA CASANOVA

Quizá por su tradición de lucha, por su pueblo que no sabe callar y lo mismo grita que toma las carreteras para hacerse escuchar, la Argentina vive hoy días álgidos por la lucha del campo que reclama a la ciudad. En una situación que al resto del mundo podría parecer inédita -es en la región del Cono Sur- donde los movimientos campesinos arman el cuello de botella que lleva a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner contra la pared, situación mantenida por varios días que amenazaron al país con el desabasto de alimentos además de los bloqueos de los caminos y apenas se construyen las salidas en el diálogo, el debate y en la protesta.

Visto desde México, Argentina es un país convulso y no sabemos bien la causa. Desde sus entrañas es una nación donde la gente se divide pero reclama su derecho a opinar, a manifestarse, a expresar y lo sabe hacer muy bien; ha peleado con la vida para lograr este derecho desde las dictaduras que le tocó enfrentar y un historial de más de 10 golpes de estado los titulan en la materia. Aún tienen en el recuerdo reciente la crisis del 2001, de la que aún no se recupera, y no lo echa a la basura, no tiene memoria ligera se la guarda en cada día para recordar en sus calles cada movimiento. En Córdoba, es común recordar el “Córdobazo”, movimiento que confrontó a este país en 1969 como respuesta a las decisiones que desde Buenos Aires tomó el general Onganía, la razón fue las prohibiciones hechas a los medios de comunicación, los partidos políticos y la privatización del petróleo ¿nos suena parecido? Antes a través del golpe logró la salida del presidente Arturo Humberto Ilía, electo constitucionalista quien se oponía a la privatización del petróleo.

Apenas hoy viven sus primeros 25 años de democracia, tras sucesos que los han marcado para siempre. En el ánimo y en la percepción de la realidad que los sensibiliza a cualquier sistema de tortura.

Historias que nos remiten al pasado de un país pero que muestran la ruta que han seguido antes otras naciones y que hoy día afrontamos los mexicanos, sucesos que bien nos valdría conocer para saber lo que puede ocurrir en nuestro panorama político y social.

De cerca, Argentina no es el nombre del equipo de fútbol aunque sí es la pasión de toda la gente que transita en las grandes avenidas, la misma que se paraliza si transmiten un partido en la televisión. Si creemos que los mexicanos somos aficionados tendríamos que ver el ánimo que desgarra el corazón de un argentino para mirar un encuentro para defender los colores, para sentirse parte de la hinchada que grita a todo pulmón y corea la defensa de su equipo.

Es un país de hombres y mujeres con un nivel educativo muy importante gracias al sistema universitario gratuito que posibilita a cualquiera a obtener el título de médico neurocirujano o de filósofo, pero esa es también la causa de que los salarios para esos profesionistas no alcancen las cifras de otros países con menos profesionistas especializados en estas áreas.

Esta es la Argentina de Sarmiento de gente europea, pero también la de Güiraldes con sus gauchos y su gente de piel oscura, es la de Borges con su aire porteño que dista mucho de la gente de las provincias, de Córdoba y de otras ciudades pequeñas que viven en otra dimensión la realidad de su país, es la nación de los “piqueteros” como llaman a los que hoy reclaman las carreteras y toman al país desde las carreteras para presionar a la economía interna y dejan en suspenso a los argentinos sin proveerlos de los alimentos básicos, mostrándoles la cara más difícil de un país “granero” que tiene capacidad para darle comida a 500 millones de personas y apenas lo habitan 40 millones. La nación del sol dorado y el cielo celeste tiene crisis, nada parecido a la del 2001, sobrevive, se levanta, crece al año 9% y aún así su gente tiene problemas, se nota en su economía envejecida a golpe de modernidad costosa.

La nación prende, se acerca y su gente lo sabe, a otros tiempos, a esos momentos de crisis en los que recuerdan que, como en el mapa casi se caen, pero se quedan, se levanta. Ahí están, prendidos y no de alfileres sino de la voluntad de toda su gente que trabaja, que se esfuerza y lucha con convicción por construir una nación fuerte, consciente de su latinidad y seguro de que es con la integración al continente como podrá afianzarse una región desarollada.

Ahí está México, Brasil y Chile como países latinos que se esfuerzan, que apuntan al soñado desarrollo y la Argentina que sigue en su camino de búsqueda. Con una mujer fuerte a la cabeza, con una Cristina a la que lo mismo le critican sus decisiones que su traje sastre cuando viaja al extranjero como si de una primera dama se tratara. Una mujer a la que le prenden el apellido a fuerza de machismo latino que le cuestiona si las cosas parecían más fáciles cuando el que gobernaba era Néstor (Kirchner).

Quizá porque la mujerización del poder empieza en latinoamérica de abajo para arriba, Argentina y Chile son las naciones que hoy día tienen a mujeres al frente para resolver y atender a sus países, pero también les tocan los instantes que golpean a sus regiones por las crisis mundiales.

Por algo coincide esta situación con el Día de la Bandera para que ondee en el pecho de cada argentino lo mismo que en la plaza y al frente de los comercios, la nación se divide, se confronta entre dar la razón a los ruralistas que reclaman su razón frente a los ciudadanos que apoyan al gobierno porque la producción de alimentos es lo más importante en las ciudades.

Y la causa se centra en el tema mundial, ¿qué es más importante en estos momentos, producir soya para producir biocombustibles o la producción de alimentos, en un planeta que vive una crisis alimentaria? Aquí en la tierra de la abundancia donde producir alimentos es la vocación de la tierra por esa extensa pampa que tiene la gracia de dar las vacas más atléticas por andar libremente en un mar verde que se extiende a lo largo del horizonte.

Visto así, nada de lo que ocurre en una ciudad es un hecho aislado. Nadie puede permanecer fuera de este mundo global en el que el aleteo de una mariposa causa una tempestad. Es la aldea global de los mundos virtuales, es la palabra que une y separa a las naciones. Es el aroma que va de boca en boca y de mano en mano a través de la Internet que comunica, es el filo de la palabra huidiza que siempre encuentra forma en las manos como en el cuerpo para alojar su calor y sombrear el horizonte en cualquier ciudad: incluso aquella que suena a mi nombre.


- El encuentro en la Región de los Ríos

POR ARGENTINA CASANOVA

Procurar el encuentro busca romper la distancia, alimentar el diálogo y reunir las ideas. Si los que se reúnen son escritores generacionalmente compatibles se abren oportunidades de coincidencias, de diálogos de intercambios y momentos que quedarán en algún texto. El escenario estimula, procura, marca pautas e instantes.

Hace unos días se realizó el III Encuentro de los Ríos en Carmen y Palizada, uno de los pocos que se organizan en la región, y que ya empiezan a tener precedente y consecuencia, expectativa, que reúne y que significa para un grupo de escritores mexicanos.

Carmen abrió sus puertas, sus brazos y su corazón de perla, y lo abrió para dejar ir a los escritores de la Isla para volver a recorrer los pasos de otros, de los que conquistaron las regiones que parecían inhóspitas en busca de la riqueza del palo de tinte, en ese navegar dialéctico de las aguas que nunca son una sola para llegar hasta Palizada.

El III Encuentro lo es por fin, desde la hospitalidad con la que reciben a los poetas, narradores, ensayistas y editores de otros estados, hasta a los "locales". El programa se presenta intenso, desde que lo hiciera llegar por mail de manera tentativa el organizador Luis David Canul, hasta el inicio formal en la inauguración amenizada por la Rondalla de Carmen que demuestra que en el fondo todos quieren alguna vez saberse poetas, al menos hasta para cantar a José José y sus doloro-depresivas canciones.

El ritmo lo pone el calor, el intenso calor y la bruma que en la Isla no se ve, pero se siente. El encuentro inicia con una lectura de obra de los participantes de Campeche: la mesa se llena de amigos, Gabriela Bustos y Liliana Ceballos, de Carmen; de la capital del estado, Marco Celis y Raúl Blanqueto.

El programa no lo incluye pero sigue en la noche en una visita al bar ecuatoriano -Sí, ha de ser de Ecuador el dueño ¿Qué no por eso es el Bar-Quito?-. Lo que sobra entre escritores es ironía, humor, juego de palabras, toque poético en el bochorno y en la comida, en el picante que los sorprende y en cada detalle que se llevan como imagen para un poema.

La jornada sigue con la presentación del poeta de Kosovo, al que todos hacen un esfuerzo por entender por su difícil español, Xhevdet Bajraj, las palabras escapan de su boca y apenas distingo los nombres de Maiakowsky y Kundera,

Aquí están, Carla Quintanar, Luis Alberto Arellano, Celia Pedrero, Julieta Cortés, Víctor Palomo, Fanny del Rivero, Enrique Chacón, Teresa Dey, José Arturo Burciaga, Darío Ortiz, Juan Castañeda, Pablo Alfonso Graniel, Juan José Valdespino, Lucero Alanís, Víctor Garduño, Jorge Manuel Herrera, César Rodríguez Diez, Ana Patricia Carrillo, Dominique Techy, Oliverio Arreola, Luis Armenta Malpica y Mario Heredia, vinieron del norte, pero también de aquí cerca del sur, de Guadalajara, el Distrito Federal, San Luis Potosí, Zacatecas, Querétaro, Sinaloa, Tabasco y hasta, al menos tomando en cuenta su lugar de origen, Kosovo y Bélgica.

El punto más esperado del encuentro es el viaje a Palizada. La mañana nos sorprende a todos enfilando en un barco hacia la perla de los ríos, la que busca el título de pueblo "mágico". Dejamos la Isla para mirarla como otros la han visto desde mar adentro, o mejor dicho desde Laguna adentro, ahí donde las aguas son confusamente azules y ni es mar ni es río, ni es agua dulce pero tampoco es mar abierto. Porque así es esta región insólita y extraordinaria.

Como en una de las mesas de discusión, el mar vuelve a nuestros ojos con su explosiva luz. Olas, todas distintas entre sí, vienen se suceden, marean si las miras de fijo, pero nos dejan recorrer las aguas hacia el origen de esta boca Término de los ríos. Y las aguas se hacen mansas ante los ojos de los escritores.

El mar "pinta su raya" en una garganta donde la glotis es una isla que desafía el oleaje. Literamente una línea de espuma anuncia el río, obliga al capitán del barco a disminuir la marcha y a mover a los escritores que disfrutaban del viaje, a la proa de la embarcación.

Las aguas dulces son más oscuras, la lengua de agua nos devora, del mangle a los árboles de mango, del pasto semi seco por la temporada de sequía para el ganado, a los huertos donde se cultivan tilapias. Y lo único que se nos ocurre bajo el candente sol que traspasa el techo del barco es que corriente viene de tierras remotas, del insondable río que da nombre al pueblo que espera a los escritores. Ese pueblo mágico que apenas es visible en la curva, cadera prominente del cuerpo de esta región húmeda donde el Trópico se hace visible.

El pueblo recibe con un abrazo invisible pero ardiente. Con esos brazos de río que se extienden más allá de sus alcances, en ese aire que trae el aroma de los frutos tropicales y la humedad de los vados.

Apenas desembarcar el río trae retos, cruzar el pequeño puente que separa entre el barco y el muellecito, la sequía y las aguas bajas del río se notan aquí. El cansancio, el ardiente y cada vez más caliente sol nos corretea, nos empuja a todos hacia la tierra prometida del restaurante donde se ofrece la comida.

Todo es poesía para el que la busca, la palabra escurre como el sudor, como sobre los techos de dos aguas, estalla en el color de las paredes recién pintadas. Es una vez más de volver a Palizada, pero ahora se ha vestido para recibirnos y nos pone su cara de mujer coqueta. Abraza, besa, reposa en la laxitud de sus tardes brumosas.

Esta es Palizada, la de gente hermosa, la de hombres y mujeres que se despiertan a las primeras horas del día. La que huele a leche bronca, a quesos y a nata. La de "tongas" de mangos en las puertas. La estampa en la memoria de mi abuela, al recuerdo de mi infancia que no fue aquí, pero que se nutrió de relatos de esta región de los ríos en los recuerdos de su vida, de otra vida de la que por momentos he sentido mía.

Palizada nos recibe con su calor, pero nos abriga en el frío Teatro donde se presenta el libro de Lucero Alanís, editado por Mantis, la editorial de Guadalajara que da cabida a la obra poética de escritores mexicanos.

La noche nos cae igual de calurosa, se adelanta, se nos viene encima con tanta rapidez porque aquí todos cierran sus puertas y ventanas desde temprana hora. Será porque su amanecer empieza antes de que el sol los toque.

La jornada del Encuentro continúa dos días más para el resto del grupo. Yo me vuelvo a la isla al día siguiente, de nuevo sobre las aguas de este río que nos deja ir y venir, que nos lleva y nos regresa. En un amanecer en el que el horizonte se ilumina. Hace frío, pero la suavidad del río nos abriga. Salir a la Laguna de Términos se anuncia por el lanchero que reparte plásticos que más tarde sabremos no sirvieron de gran cosa; empapados arribaremos entre el lodo y arena, entre el festín de los pelícanos que sí saben del sabor de los peces crudos.

Vuelvo a la Isla que una vez más, me acerca a Campeche, pero me sé tan ligera como esa brisa del río, y me vuelvo como una campechana que ha ido y ha vuelto sobre el Palizada, adentrándose por la Laguna.


- El continente más pequeño

POR ARGENTINA CASANOVA

Al minotauro lo dejaron con su soledad en un laberinto, casa de piedra y abismos, ventanas que siempre daban al mar para vivir en espera de Teseo. Y sí, fue en una Isla donde los piratas dejaron sus tesoros, los que hablaron siempre del fin del mundo ahí donde se unía el cielo con el mar en el horizonte. Las islas que encierran todos los temores se pierden en los mapas… y las tierras minúsculas rodeadas de agua son de todos y de nadie, son una casualidad geográfica o una identidad escondida bajo las piedras.

Se necesita haber nacido o bien vivir un buen tiempo en una Isla para sentir lo que es pertenecer a esos sitios pequeños, desprendidos del macizo continental, para saber lo que es ser un isleño. Esos continentes pequeños que se desprendieron o que se formaron con el arrastre de las aguas, con el polvo de las costas lejanas. Nadie sabe a conciencia, pero su tierra es más de agua y de arena, que de tierra. Y su horizonte siempre es azul, es agua y las ventanas siempre tienen el aliento de la costa.

Esta pequeña tierra los hace cautivos, a los que llegan y les entierran en la arena el ombligo, de esos que ya no quieren salir y de los que siempre vuelven. Aún de aquellos que en tierras lejanas siempre aclara “yo soy isleño”, porque el eco del mar les late aún en el golpe de la sangre al corazón.

Campeche, un estado con particularidades, contar con islas es una de ellas. La Isla de Carmen, la más grande de la geografía estatal y la más poblada de todo el país; Isla Arena, Cayo Arcas e Isla de Jaina, y una infinitud de pequeñas islas que han nacido y desaparecen en la Laguna de Términos, y claro está, haciendo un poco de memoria: Isla Aguada, que en un tiempo fue parte de las ínsulas que dieron el nombre “Tris”.

Pero, ¿qué hace especial a una Isla? O ¿qué la hace distinta al resto de los lugares? Si es que a fin de cuentas, todas las tierras son una misma bajo las aguas de un mismo mar que no termina aún donde empieza. Acaso es una idea que se inyecta en el cerebro de sus habitantes apenas pasan el tiempo suficiente bajo el sol ardiente, el calor tropical, la humedad de los humedales; en el salitre que les curte el rostro, para quedar ahí y alojarse en lo profundo para sentirse parte de un país, de un estado, pero antes se sienten isleños como habitantes de un continente más pequeño.

A veces hemos oído de personas que son islas, que no les falta estar rodeados de mar por sus costados para la infinitud del abandono y estar llenos de soledad, pero otra es la univocidad de los isleños, otra es la sensación y la conciencia, como una piel más profunda, quizá la que se esconde bajo las carnes sudorosas que se perlan en estos climas donde el mar y siempre el mar es lo que abunda. Pero los isleños se saben así, nadie se los dice o se los viene a contar, no es que no quieran ser campechanos ni mexicanos, es que antes, solo antes ahí donde su corazón le habla al mar es donde les dicen que ellos son insulares.

No hay puentes, no hay barcos ni lanchas que terminen esa voz. Les nace de salitre que se les aloja en los ojos incendiándoles la mirada, del eco del mar que les abraza la voz para hablar, de los mangles que se pudren y en su hedor nutren las aguas, de las espinas de peces que reposan en las mesas para alimentarlos. ¿Qué saben los de tierra adentro de hacerse al mar como única forma de salir de casa?

No hace falta tratar de entenderlos, solo es necesario escucharlos hablar de su Isla, de su razón y su locura, como la de aquellos que erigieron murallas para huirle a los que venían del mar, pero así es esto de la idiosincrasia y de los gentilicios. A fin de cuentas somos un pueblo que le debe todo al mar, que se sostiene de las aguas apacibles de esta Sonda que reposa y abraza.

Y porqué decirles continente, amasijo de arena, reductos de lava, medias lunas, lágrimas o perlas del mar, formas sinuosas y de caprichosa geografía, cuerpo del arrastre de las aguas de los ríos tierra adentro, de esas piedras que soñaron con llegar al mar del que una vez formaron parte en tiempos más lejanos. ¿Y es que acaso no todas las aguas y todas las tierras fueron una sola en el abismo de la creación?

Ser isleño es lo que nace de vivir y crecer en una tierra donde todos los caminos conducen al mar, de pasar las tempestades en una perla que casi la devoran las aguas. El carácter de su gente tiene más que ver con su vegetación, de las palmeras flexibles que resisten el embate de las olas y los vientos, de las cosas que se forman y resisten al golpe artero de los huracanes.

Para entender esa concepción de ser isleños tendríamos que pensar por una vez en ese minotauro que habita en su laberinto, en esa casa donde las paredes las erige el horizonte del mar, en la conciencia de atravesar las aguas para llegar ahí donde la tierra es diferente y la gente se sabe parte de un continente enorme, donde las altura del mar y de la tierra es distinta y más aún, las hondonadas y las elevaciones hacen la diferencia a ese lugar donde el calor arde como agujas en el rostro.

Aun cuando los isleños, de las pequeñas o las grandes ínsulas tienen la razón de pertenencia a una tierra distinta, como en cualquier lugar del mundo recordamos que a fin de cuentas la casa es una sola para todos los hombres y mujeres: la tierra, este planeta que nos reúne y nos identifica como humanos, y en las proximidades más cercanas que los países erigen sus fronteras en la memoria y las islas se poblaron de gente que vino de las costas más próximas a esos remansos rodeados de agua. Oasis en el desierto marino. La Isla de Carmen, sin excepción se nutrió en un tiempo lejano de hombres y mujeres de las costas mayas, de los hijos de estos, y de gente que vino de otros horizontes, llegaron en cayucos o en barcos, se fueron y volvieron, algunos nunca más pudieron desprenderse de ese laberinto donde la única puerta es la que conduce al mar.

Para entender a los isleños, basta recordar que en el fondo todos somos un poco una isla, una tierra nueva, un lugar inexplorado, un paraíso y un infierno de humores, a quienes las olas como la vida golpean o acarician, a fin de cuentas, retazos de historias dispersos buscándose para encontrarse, hallándose para nombrarse y saberse decir así mismos.

Qué decir de estas islas que no saben de inviernos, que nada tienen de otoño ni de sauces ni de helechos, todo es el limo de los mares tatuado en las piedras, todas las estaciones son incendiadas en la piel y en la frente de sus hijos. Qué decir de la Isla de Carmen que le arde la piel con la pasión de su amor por el mar. Esa es la Isla, la perla que viene de las aguas de la selva.

Y como dice su poeta Gabriela Bustos: Si pasas por aquí sabrás que brindamos con lágrimas de cerveza y las mujeres tropiezan con la cadera en acuáticas batallas./El rumor del invierno es de aves que huyeron tras el delirio de unas piernas prietas.

Email: argentina_casanova@hotmail.com


- Oro puro para nuestros dientes

POR ARGENTINA CASANOVA

Oro puro para nuestros dientes. Símbolo de nuestra mexicanidad y de nuestra identidad. Pilar de la alimentación y razón de sobrepeso tal vez para la gente de la región que acostumbra incluirlo en todas sus comidas e inventarle más opciones para incluirlo en el postre y en lo que se nos ocurra, el maíz es fundamental para nuestra cultura como para la vida misma.

Cn un poco de sentido del humor, que tanta falta nos hace en estos días, saber que somos un pueblo de maíz, que come maíz, que bebe maíz, que se puede vestir del maíz y muchas cosas más, nos obliga a creer que somos un pueblo de ese precioso grano dorado.

No hay más que tener hambre y va, una tortilla con sal y tantita manteca. No en balde a los mexicanos en otros países lo que más sufren es la ausencia de esta preciosa obra de arte de la gastronomía. Réplica del sol, círculo perfecto y sabor que va lo mismo con los tacos que con el frijol con puerco; ¡claro! el precio es su único defecto para el pueblo que algunas veces es lo único que tiene para llevarse a la "panza".

Recuerdo aún la imagen que vi en el parque de la Alameda cuando apenas andaba en los años infantiles y vi a una mujer que vendía frutas y a sus dos pequeños revoloteando alrededor. Ella preparaba una palangana con un caldo en el que nadaban algunos granos de frijol que apenas coloreaban el agua y muchas tortillas para acabar con el hambre. Pero lo mismo está en la mesa del que menos tiene que el que más; al menos así pasa en nuestro país.

El maíz se "culturizó" y adquirió un estatus más sofisticado cuando lo metieron a la sartén y le elevaron la temperatura tanto que lo hicieron explotar. Ahí están, como palomitas infladas y luciendo su maravillosa blancura, su espléndida tersura y la caprichosa forma imprevista que lo mismo parece nube que muñeco de nieve. Hasta sirve para decorar el árbol de navidad.

Diente a diente, se desgrana, se hilvana y se teje, se hace un tamal "tobil", o agarra cuerpo y perfección en uno de masa colada. Lo mismo lo ponen a dieta y lo combinan con el xpelón para hacer los torteaditos. ¡Ah! Y no se les vaya a olvidar el cuerpo perfecto de un soberbio pibipollo que nos acompañará en el más allá pero también lo disfrutamos en el más acá.

Pero viéndolo bien, y vaya que lo vemos bien en esta región… parece ser que de las culturas de este país, la de Campeche parece ser una de las que más vinculada está. Nos comemos el helado de elote, la crema, lo preparamos en pozo y al pan de cazón le ponemos las tortillas. Algunas veces exageramos, pero somos especialistas en eso los campechanos… total… qué tanto es tantito y ahí le van las bolitas de masa rellenas de cazón a los frijoles colados.

¿Dieta? Ni pensarlo… o sí, bueno nomás tres tortillas. Más ya es gula.

Si el hambre aprieta mientras se espera la comida. Te echas un taquito de aire. Que hasta el estilo tenemos. Colocas la tortilla en la mano y le das vueltecitas… si lo aprendimos desde niños y pamba el que no supiera hacerlo. Como olvidar que en el camino de vuelta a casa al salir de la escuela era el "tentempié" a la mano.

Los campechanos comemos esquites, tamales, pibipollos, pan de elote, y pa que no quede duda… nuestros famosisimos panuchos, tostadas, enchiladas, codzitos y chilaquiles. Para que no quede duda que nosotros sí sabemos apreciar lo que la tierra produce.

¿Hombres y mujeres de maíz? Tal vez. Quizá solo un pueblo que sigue con una alimentación que aprendió hace muchos años, siglos. De un tiempo en el que el maíz era la diferencia entre vivir y extinguirse. Somos un pueblo para el que ese grano amarillo es el oro mismo, el que se vende y se come, el que se pule y amasa. Polvo dorado para la bebida y la comida.

Quizá lo sentimos más nuestro pero sin saberlo, porque nunca hemos reparado cuánto lo incluimos en nuestra alimentación ni en nuestras vidas. Ahí están los niños disfrazados con trajes hechos de las hojas de maíz, el "holoch".

Y en las artesanías; lo mismo son flores que muñecas, ángeles o sirenas con faldas largas amarillas de hojas moldeadas por el viento del monte donde el maizal verdeaba el horizonte y tentaba a las ixcoquitas.

Por eso Campeche es uno de los principales productores de maíz en la región. Quizá porque sin saberlo es parte de nuestra vida como lo que nos ha permitido vivir y poblar estas tierras de selva y mar.

Herederos de la raza a la que le soplaron en los labios por el viento del sur, esas figuras no de barro sino moldeados con la masa del maíz. Polvo dorado, polvo divino que fluye del grano que se transforma y nos alimenta.

Y desde entonces, somos los hombres y mujeres que le rinden homenaje todos los días. Porque la tortilla tiene el centro de la mesa. Por eso se le elaboran sus mantelitos bordados a colores, se le cosen especialmente y se las guarda. ¿A quién no le dijeron en su infancia que no había pecado más grave que tirar las tortillas a la basura porque era lo más sagrado de los alimentos?

Yo… mientras escribo…. Me como unas frituras.. de maíz… deliciosas. Quizá me hará fluir más ideas ese polvo dorado del que está hecho. Email:

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Máscaras y antifaces

Argentina Casanova

Difícilmente podría decir algo acerca de esa costumbre que tenemos los mexicanos de ponernos la "máscara"; perfectamente apuntada por Octavio Paz en el ensayo "Máscaras" de El laberinto de la Soledad, y pienso en ese maravilloso texto que tiene como epígrafe la letra de una canción popular por la fiesta que inunda las calles de esta ciudad, de la región -podría ser-. Pero sé que algo puedo decir de la ancestral tradición de los campechanos de ponernos máscaras más visibles.

Desde Carmen, Campeche y Mérida, estos son los días oficiales de "usar máscara" o "ponerse el antifaz", pero la realidad es que la mayoría de las personas lo llevan puesto todos los días del año para esconder su verdadera forma personalidad.

Preñado de elementos simbólicos del machismo y el "hembrismo" mexicano, el ensayo de Octavio Paz nos da un pormenor de cómo somos los mexicanos y porqué nos escondemos tras una máscara para no vulnerarnos mostrándonos "débiles". Insustituible ya lo hemos dicho, pero es imposible no hablar de esta costumbre del Carnaval y las máscaras sin pensar un poco en ese trabajo de uno de los más grandes hombres de las letras mexicanas.

Ver tantos rostros maquillados, tantos ojos cubiertos de escarcha, cuerpos ocultos bajo telas vistosas, la pintura, o la desnudez sugerida en los escotes y las mallas nos hacen pensar ¿qué queremos decir los campechanos con tantos años de Carnaval? ¿Realmente simboliza algo o simplemente es un ritual que año con año representamos como una puesta en escena?

¿Hay algo de lucha entre lo que se quiere ser y lo que se es cuando se usa un disfraz? Quizá lo que realmente vemos en las calles cuando se vive el Carnaval, es la conciliación entre lo que nuestro espíritu quisiera ser y la espontaneidad que nos asalta en un momento pretextado por la fiestas, quisiéramos por un momento romper las formas y arrojar la máscara que llevamos todo el año y ensalzar lo que dentro de nosotros alguna vez quisimos ser, o quizá simplemente es la construcción de un alter ego temporal que nos ayuda a sobrellevar el tedio en el que aparentemente se sumerge el que vive en una ciudad como Campeche.

Paz decía en "Máscaras": "…la historia de México, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. Poca veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres. Nuestras formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales."

Los campechanos tenemos códigos no escritos y todo un sistema social en torno al Carnaval, cada día tiene un significado específico y se vuelve el tema del que todo mundo habla, del que todos opinan, del que todos discuten, el que mueve los ánimos y los enciende. Porque vaya que los campechanos saben pelear y defender un pedacito de banqueta o de calle durante más de 24 largas horas, sin importar las inclemencias del tiempo -sol, frío, calor- hasta el hambre más atroz y los riesgos de una disentería por comer todo lo que pasen vendiendo, y todo para ver pasar a las reinas montadas en sus carros alegóricos.

Nadie pierde la oportunidad de instalarse ahí, lo hemos hecho alguna vez o lo harás alguna vez. Parece consigna o mantra, la cosa es que para los campechanos el Carnaval es la referencia y el reflejo de la estratificación de la sociedad, pero también de las relaciones humanas, de los conflictos sociales y económicos, e incluso de los arquetipos idealizados dentro de la belleza y de la fealdad.

Nos queda como anillo al dedo lo que dijo el genio mexicano al hablar de la espontaneidad que se cobra todas las veces que la controlamos en el año para escapar en los días que dura el Carnaval. Desde el baile femenil en el que las mujeres realizan todas las fantasías que alguna vez tuvieron; porque vaya que cualquiera puede vestirse de lo que alguna vez quiso ser: lo mismo Marilyn Monroe con vestido al vuelo o Greta Garbo, bailarina, pluamas, chaquira, lentejuela, luces, maquillaje y todo el oropel de las noches de cabaret… aunque de niñas todas escucharon que las mujeres malas son las que se vestían así y solo las de la "vida fácil" cubrían sus rostros con tanto maquillaje.

¿Y los hombres que se visten de mujeres? Ni hablar, ese es un tema muy interesante para cualquier sociólogo o antropólogo, la fiesta de la carne es un despliegue de luces y colores, pero también lo es de representaciones de las que se burlan, ídolos que se derriban y nombres que se alteran, se parodia la propia cara, el propio nombre, el propio cuerpo.

Con el disfraz el campechano y la campechana se burla de todos, se ensalza y al mismo tiempo se parodia, es una burla o un sueño, es lo que quiere ser o lo que soñó alguna vez, vaquero, superhéroe, mito, leyenda, personaje popular, pero a fin de cuentas es… Cada día se espera con ansia, hay un ritual específico para cada evento y lo común es ir manejando por cualquier calle y lo mismo puedes encontrarte a un conejo gigante con cabeza de humano que a una bailarina corriendo en tutú por el centro de la ciudad. Todo puede ocurrir, pero para que ocurra… para que ese mundo fantástico pueda instalarse por unos días es menester "enterrar al mal humor".

Algo que quizá todos deberíamos hacer alguna vez como un ritual, ponerlo en práctica y como Ulises quemó las naves, nosotros quemaríamos o enterraríamos la tristeza y la melancolía, la desilusión y la desesperanza, sepultarla bajo los escombros de la infelicidad y decidirnos a vivir una fiesta que dure más allá de los días de Carnaval. Quizá los Campechanos realmente usamos la máscara todo el año, y es en estos días cuando nos permitimos mostrarnos como realmente somos. Libres, sin ataduras, sin complejos y sin miedos. Lo somos en cada hombre, en cada mujer, en cada niño que camina disfrazado, con el pelo teñido de colores y en la ropa vistosa. ¿Qué campechano no tiene recuerdo de su infancia y su peregrinar con el disfraz por toda la ciudad en algún corzo infantil, de la mano de la madre o de alguna maestra de preescolar?

El Carnaval es la fiesta, es la alegría, el quitarse las máscaras de la rutina. Pero también sin prisas ni preocupaciones, porque aunque las haya no sirven para nada cuando se mira la efímera existencia y se decide a ser lo que se quiere ser. ¿Qué escondemos en las máscaras entonces? Email:

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La barbarie de la civilización

Argentina Casanova

Uno de los dilemas más antiguos que ha vivido la humanidad es precisamente la barbarie frente a la civilización. Es el tema que ocupó a los latinoamericanos en la formación de su pensamiento y fue la esencia misma de la Tempestad, de William Shakespeare. Otros muchos filósofos y escritores han tocado el tema desde distintas perspectivas. Siempre en esa dicotómica existencia que nos exige la convivencia entre lo salvaje y lo civilizado en el mundo.

Hoy día vivimos lo que parece ser una regresión del hombre civilizado al primitivo animal gregario. Las noticias están llenas de actos en los que no se ve al hombre de cultura, de conocimiento, al que buscó viajar a la luna. Nada parece unir, salvo la especie, a seres como Albert Einstein, Mozart, Goethe y tantos otros genios de la humanidad con seres como los que llenan las secciones policiacas con hechos extraordinarios y vergonzosos para la humanidad.

Las noticias se llenan entre otras cosas de hombres que asesinan, entre los que llama la atención el caso recientemente difundido y que ocurrió en Australia donde un hombre mantuvo encerrado en el sótano de su casa a su hija, de la que abuso por 20 años y con la que tuvo siete hijos, seis de ellos vivos y también encerrados en celdas bajo la tierra.

¿Qué tiene de humano un sujeto que comete un acto así de bárbaro? ¿Qué es lo que nos hace diferentes a los animales si no es precisamente el raciocinio y la capacidad de elegir y decidir por encima de los instintos que nos podrían conducir a asesinar, a actuar fuera de lo que dicta la civilización?

El mundo está cada vez más lleno de gente que decide entregarse a los impulsos, a asesinar violentamente y lo justifica por "hambre", o el que en un acto de odio decide empuñar una pistola o levantar una piedra y asesinar a su hermano, en algunos casos puede ser una agresión menos violenta disfrazada de despojo a los bienes de esa persona con quien comparte la misma sangre. Y eso pasa todos los días. Tal y como en el resto del mundo hay personas luchando por sobrevivir entre la guerra, en los enfrentamientos, en la pelea cotidiana que nos acerca más a lo salvaje que a lo civilizado.

Es entonces cuando vale preguntarnos ¿cómo es realmente la humanidad? Es como esos seres brillantes que han inventado y creado las cosas más sorprendentes, como esas mentes geniales que escriben las cosas más hermosas y crean a partir de la nada para hacer la música, la pintura, la escultura o la literatura, esas expresiones que tanto nos sorprenden; o es como los que asesinan en serie brutalmente, es un poco como el que decide violentar a niños, a mujeres, el que empuña un arma y lastima a la gente sin ninguna consideración.

Hasta hoy la eterna lucha de la civilización frente a la barbarie no se reduce al uso de los bienes creados por el hombre para garantizarse una mejor calidad de vida, es algo mucho más complejo que incluso es tema de análisis, investigación y estudio por los filósofos del siglo pasado y de éste.

Pensar es lo único que nos distingue de los animales, al menos eso es lo que nos han dicho, y de ahí el proceso de lenguaje-pensamiento-realidad nos permite crear y recrear a partir de la palabra para transformar el mundo que nos rodea, para unir el eco de las voces de los pueblos que nos antecedieron, a nuestras voces y hacer un solo murmullo que nos permite hablar. Esa es la civilización, pero parece que en la misma humanidad hay seres que retroceden cada vez los mismos pasos que se avanzan, en un retroceso lento y constante que garantiza una eterna lucha para recordarle a la humanidad que es tan animal como los otros seres de este planeta. ¿Acaso esa es la razón por la que hay hombres y mujeres que actúan más inhumanamente sorprendiéndonos con lo que es capaz de hacer nuestro semejante?

Hemos leído noticias de mujeres que abandonan a sus hijos o los asesinan ahogándolos apenas nacidos. Lo mismo que sabemos de casos de asesinos que han pasado a la historia más por la crudeza e inhumanidad de sus asesinatos sometiendo a torturas que nos vuelven el estómago apenas saber que una persona fue capaz de procurársela a otra.

Y siguen ahí, ese tipo de noticias como el hombre de Australia que mantuvo encerrados por 20 años a su hija y los hijos que tuvo con esta, incinerando al menor cuando no sobrevivió a los pocos días de nacido. Privados de su libertad, encerrados en celdas sin luz y sin haber salido jamás de ese lugar. El solo imaginar que una persona es capaz de hacer eso nos produce una forma de asco a nuestra propia especie. Es increíble que alguien humano pueda hacer algo así.

Es que acaso la inhumanidad es solo una posible forma de ser de la propia humanidad, una constante que subsiste y está ahí latente en cada uno de nosotros, pero que con la civilización que hemos forjado a través de los siglos de vida en la tierra hemos aprendido a dominar.

La civilización frente a la barbarie no es como en un tiempo lo concibieron los filósofos latinoamericanos esa lucha entre el hombre natural y el hombre de una sociedad civilizada, ni es la selva frente a la ciudad. Es el hombre frente al hombre, la mujer frente a la mujer, un mismo ser en donde está latente un ser feroz y vil que no respeta la vida ni la dignidad humana.

Ese paso apresurado de la humanidad a lo largo de la vida en la tierra va enfilándose hacia una batalla entre el hombre-mujer que queremos ser y el que podemos ser si no aprendemos o queremos ser mejores.

No es cuestión de raza o de nacionalidad, sino de la esencia misma de la humanidad que cada día parece retarse a sí misma y buscar retroceder todo lo avanzado, volver al tiempo en el que no había conciencia ni leyes, en el que nada valía ni se pensaba en la dignidad humana y en el respeto al entorno, a la tierra y a los animales.

Podemos ser esos animales monstruosos que matan a otros atrozmente, pero también somos como esos hombres y mujeres que han creado un mundo mejor, como los escritores, los pintores, los escultores, los músicos, los científicos y toda esa gente que ha dado muestras de un sentido de humanidad que supera cualquier imaginación. Es la eterna lucha de la civilización frente a su propia barbarie. Mi Email es:

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El mensajero instantáneo

Argentina Casanova

Algo previó Giovani Sartori cuando escribió "Homo Videns", que el hombre-especie estaría solo, sentando frente a un monitor en esa soledad que lo aisla del mundo, y la mano en el control ¿mouse? Como único contacto con ese mundo exterior, en esa sociedad audiovisual que sobrevive en la perspectiva futurística del estudioso. Lo previó todo, menos -quizá- que el hombre-mujer buscaría en el monitor de la computadora una opción para reencontrarse con otras personas, convirtiéndolo así en un medio "cálido" y alejándose de la frialdad que inicialmente tenía.

Nos referimos, claro está, para quienes lo conocen y sabemos que es una gran mayoría en estos tiempos, indistintamente de la edad y del perfil que se tenga, al mensajero instantáneo; mejor conocido por su abreviación "MSN" y que no es sino un programa que creó para perfeccionar la comunicación directa vía Internet, y que antes sólo era posible a través de los chats.

El messenger tomó lo mejor del chat y lo perfeccionó hasta superarlo y hacerlo casi inalcanzable y sumamente imitado por otros programas y portales, pues el messenger fue absorbido por hotmail, luego por windows live.

Para los que aprendimos a usar el Internet como una herramienta de trabajo, no terminábamos de aprender a utilizar el chat que servía en alguna medida, cuando por ahí de finales de los 90´s empezamos a utilizar el mensajero instantáneo que hacía posible que dos personas se comunicaran en tiempo real con solo tener una computadora conectada a la red.

Ese canal de comunicación surgido al interior de la supercarretera de la información -que ya era de por sí un canal hizo posible la comunicación simultánea con múltiples contactos-, hay muchos programas desde Yahoo, ICQ, y otros menos populares, pero el más usado es el MSN, apoyado en gran medida por la popularidad del correo caliente, el hotmail que no tardó en convertirse en la extensión más popular para cualquiera que diera su email. Sartori hablaba de que existiría un sistema dónde predominan los individuos solitarios, la comunicación sería cada vez menos personal, ahí donde "la televisión se convierte en el vehículo universal de transmisión de información, desde los países más poderosos hacia todo el planeta, junto a un nuevo elemento comunicacional: las redes de comunicación cibernéticas.

Las consecuencias aún no las podemos medir, pero generacionalmente ha tenido distintos usos y momentos, y en lo que me toca considerar para las personas que conozco y que lo usamos cotidianamente como una herramienta de trabajo es un excelente medio de comunicación que en buena medida sustituye al teléfono, es mejor que una secretaria y todavía más eficiente que un portero en la puerta de la casa.

Pero es innegable que cada generación o grupo de edad utiliza el MSN según sus posibilidades comunicacionales o de relación interpersonal, y es imposible no considerar este aspecto a la hora de analizar lo que el MSN significa para la gente que lo utiliza. Basta observar que para los mayores de 50 años es más bien una alternativa de canal, pero prefieren la directa, el teléfono o simplemente la reunión directa. En caso de usar esta vía la comunicación se les dificulta, usan frases cortas, expresiones concisas y en algunas ocasiones les faltan palabras que piensan pero que no escriben, generalmente lo hacen a una baja velocidad.

En el grupo generacional de los 40 años, su uso se centra entre los profesionistas que ya están en esta edad, generalmente lo aprendieron a usar en la oficina y representa una herramienta de comunicación con otras personas con las que comparten intereses comunes, amistades a largas distancias con las que -de no ser por el MSN- difícilmente podrían estar comunicadas.

Pero me centraré en lo que representa para la llamada generación X, de la que hablamos la semana pasada, y es porque son ellos los que más información proveen para el análisis correspondiente de tan eficiente herramienta comunicacional. El grupo de los 30 años en adelante ha sabido sacarle provecho, los ayuda en su trabajo, les evita usar el teléfono, y en algunos casos tienen una percepción del Mensajero Instantáneo especial: como si se tratará de un espacio virtual que les permitiera compartir un lugar con otras personas a las que ven "ahí", aunque no necesariamente les hablen. Las ventajas de estar en el mensajero es que con tantas innovaciones, ahora se puede "estar y no estar" al ponerse en invisible, y solo hablar con las personas que se desee. Otra de las grandes garantías es que se puede bloquear o eliminar a un "contacto" que es como se denomina a las personas a las que se da de alta, para que éste no nos vea conectados.

Creo, aunque esto puede no aplicarse a todos, que la mayoría usamos el MSN para comunicarnos con los amigos, con gente que conocemos realmente, y pocas veces son amistades hechas por Internet.

Si se tratara de visualizar lo que el mensajero instantáneo significa para la mayoría, pues podría decirse que es una ventana abierta, o el espacio de un café en el que confluyen otras personas a las que podemos ver ahí sentadas-conectadas, pero absortas cada quién en sus tareas. Algunos más ocupados que otros con su letrero de "no disponible", otros simplemente… se van y dejan la máquina ahí encendida y la silla ocupada con su "ausente". Algunos casos son más extraños como el que siempre se conecta con la opción "Vuelvo enseguida" o "Salí a comer" aunque se trate de horarios en los que se supone que ya es cena.

¿Qué es lo que realmente le da a una generación solitaria el mensajero instantáneo? Para algunos es la posibilidad de sentirse acompañado en esas horas en las que ya no queda nadie en la oficina, cuando se trabaja en solitario en un proyecto impostergable. Cuando se lee algún documento en la computadora, o simplemente para revisarlo de vez en cuando y evitar moverse hasta el teléfono. Simplemente se verifica si en la lista de personas que están conectadas está con quien nos interesa hablar y darle por esa vía el "mensaje".

Algunas voces aseguran que el messenger es simplemente la posibilidad real de comunicarse en un mundo virtual con otras personas reales, con una identidad en la que el otro reconstruye la posibilidad de la comunicación, en donde el nick que lo mismo es un alias que una frase completa tiene que ver con el estado de ánimo, con la ironía dirigida a los demás contactos o es una forma de presentarse y de anunciarse en ese mundo intangible en el que dos extraños pueden llegar a ser los más grandes amigos por esa cotidiana convivencia en la que se acostumbran como si se miraran a los ojos del otro. Quizá en ese instante de ser en el otro más que en sí mismo, y de encontrarse así.

Amores y desamores, odios, fracasos, tristezas, soledades, canciones, poemas, reflexiones, filosofías domingueras y hasta desdoblamientos de personalidades, alter egos que fluye como una identidad, nombres que se complementan con la imagen del avatar y que se enriquecen con la web cam cuando se quiere una comunicación más cálida tal como lo previó Marshal Macluhan, padre de la Aldea global en la que hoy estamos inmersos. Email:

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El pecado de ser Eva

Argentina Casanova

"…primero los ojos, que tanto habían deseado todas las suntuosidades terrestres; luego las ventanas de la nariz golosos de las brisas tibias y de los aromas amorosos después la boca que se había abierto para la mentira, que había gemido por orgullo y gritado en la lujuria; luego las manos que se deleitaban a los contactos suaves y, por último, en la planta de los pies, tan rápidos antaño cuando corría hacia la satisfacción de sus deseos, y que ya no andarían."

Flaubert, Madame Bovary

La literatura, entre otras cosas, tiene la virtud de captar la realidad y de ahí su universalidad; es en ella donde podemos apreciar cada línea del contorno que forma el retrato de la humanidad, y al mismo tiempo de las pasiones más profundas, de las emociones y de las conductas de los hombres y las mujeres, o cómo son vistas a través de la historia desde el discurso de quien escribe. Esa es una de las razones por las que hoy día haya una crítica feminista orientada al análisis de los textos escritos por mujeres, pero también de lo que los hombres han dicho de ellas. El epígrafe al inicio corresponde a una de las novelas más importantes que simboliza la confrontación de la mujer con la sociedad y con los preceptos morales establecidos: Madame Bovary, de Gustave Flaubert, escrita a finales del siglo XIX, donde nos esbozan la estructura mental de una sociedad que ve a la mujer pecadora por su capacidad de disfrute, por permitirse ir más allá de lo que se espera de aquella; apreciarlo así nos enseña que la posibilidad de una feminidad sojuzgada no corresponde a aspectos biológicos, sino que está sustentada en lo social, en lo cultural pues.

Aunque en la actualidad sobra quienes digan que no es posible hablar de la búsqueda de una igualdad, e incluso se ha sustituido el término para mayor precisión, de "equidad", es interesante revisar lo que se ve desde la perspectiva de género que busca atender una realidad en la que las mujeres, todavía deben luchar por hacerse de un espacio en un mundo que las segrega, las margina, e incluso las deja sin posibilidades de competir o aspirar a una sociedad en la que las diferencias se conciban sólo como algo biológico y que no necesariamente deban repercutir en lo social.

Martha Lamas, en "El Género", dice: "….la argumentación biologicista, si bien reconoce que es perfectamente plausible que existan diferencias sexuales de comportamiento asociadas con un programa genético de diferenciación sexual, estas diferencias son mínimas y no implican superioridad de un sexo sobre otro. Se debe aceptar el origen biológico de algunas diferencias entre hombres y mujeres, sin perder de vista que la predisposición biológica no es suficiente por sí misma para provocar un comportamiento."

Entender esa diferencia física es a partir de la cual podemos comprender en lo general el universo femenino, es imposible no asociarlo con la concepción que ella misma tiene de su identidad, su individualidad y la concepción del universo a partir de esa habitación corporal que le permite transitar por el mundo.

El cuerpo de la mujer no termina en su propio horizonte, se extiende más allá en los ascendentes y en los descendientes; ellas se prolongan así mismas en el cuerpo de la madre y los hijos. Sobre esto, sostiene la crítica feminista Nina Baym, "las mujeres no logran separarse de sus madres porque las madres tampoco logran separarse de ellas, lo cual da como resultado que la frontera entre el yo y los otros se vuelva fluida".

El cuerpo es ese flujo por el que se extiende la historia personal, pero también la de la familia ascendente y descendiente, es el hilo conductor de sus historias, y es la liga con la sociedad que tiene un discurso preconcebido hacia ella, hacia sus formas, la tersura de su piel, e incluso de su sexualidad. Y esas historias se tejen con las palabras aprendidas y de discursos escuchados.

¿Entonces porqué la mujer lucha con tantos fantasmas para liberarse de ideas castradoras, respecto a su desarrollo personal, a su libertad, individualidad, e incluso en su concepción de mujer-completa?

Si recordamos que no hay expresión del cuerpo que no esté mediada por las estructuras lingüísticas, sociales y literarias, entendemos porqué es en el lenguaje mismo en el que podemos encontrar -como en Madame Bovary- la construcción mental que se hilvanó en una sociedad respecto a lo que era lo femenino. Una vez más la relación de la sociedad con la mujer es mediada a partir de lo que se dice de ella, de su cuerpo, de su forma de pensar y de lo que su entorno espera de ella.

Ahí radica la explicación, que no razón, de porqué existe en el idioma que hablamos tantas expresiones que sintetizan perfectamente la misoginia, la discriminación, pero sobre todo el odio de algunos hombres hacia las mujeres. No las repetimos aquí para no darles más eco, pero sobradamente las hemos escuchado a lo largo de la vida en forma de refranes, malos chistes, o simples sentencias.

Están las canciones, los anuncios publicitarios que en un lenguaje visual sintetizan esa nube de palabras y de expresiones que han enseñado a la mujer a mirarse a sí misma de tal o cual forma, a creer que debe ser perfecta, esbelta, ¿femenina?, buena madre, hacedora de hijos, buena empleada, calladita y bien portada, conformista, y/o agradecida con los hombres que les "dan espacios", y ese cúmulo de mensajes son los que le dicen a la mujer cómo debe ser, y como escribíamos -en este espacio la semana pasada-, hasta nos han dicho lo que es y lo que debe ser lo femenino.

Entonces ¿cómo se producen los cambios? Fue hasta que una mujer "loca" se le ocurrió ponerse pantalones que lo femenino nada tuvo que ver con la ropa; y fue cuando muchas mujeres pelearon por el derecho al voto, que la ciudadanía dejó de ser solo para los hombres; antes éramos una especie de eterno menor de edad que necesitaba del permiso del padre y del esposo para decidir sobre sus bienes y de su vida. Hasta que se produjeron esos cambios, lo normal era lo anormal hoy. Mujeres que solo podían usar faldas y sin derecho a opinar en la vida política de sus países. Personas a medias.

Antes, como hasta hoy, se nos ha dicho lo que debemos ser y lo que no es bueno ser, lo que conviene ser cuando se cosifica; pero por eso la sociedad misma concibe dos tipos de mujeres: las buenas que están en casa, y las malas que están en la calle. Así, también entendemos porqué una mujer sola, es una mujer que no vale; la divorciada es la que ya está "usada" y en el ideario masculino es la que no pierde nada con un acostón, la soltera joven es la presa de cacería, y la soltera adulta es la peligrosa.

¿Y en todo esto, qué tiene que ver con Eva? Si, fue ella, la gran pecadora, la mano culpable que otorgó la manzana al buen Adán, la malagradecida que salió de su costilla y le causó la perdición… la expulsión del paraíso.

De lo que hablamos hoy día, no es de una igualdad superflua. No, se busca reconstruir la identidad de la mujer desde una realidad en la que ella se vea a sí misma sin todas esas etiquetas, y desde luego que sus diferencias las establezca a voluntad, no por la inercia de una sociedad en la que la maternidad propia del cuerpo femenino sea razón de diferencias que le resten posibilidades de desarrollo.

Se trata hacer el tejido social que permitió otros cambios, para bordar un tiempo en donde ese cuerpo que la hace distinta no la condene. Un cuerpo que no le represente el pecado de ser mujer. Email:

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Del amor romántico al amor en los tiempos de cólera

Argentina Casanova


De los enamorados será el reino de los cielos

Desde que se tuvo la noción del amor tal y como la conocemos ahora, en su sentido más "occidental" nos ha dado por bautizarlo con nombres tan disímbolos para su aprehensión desde el amor cortés, el romántico, hasta llegar al puramente sexual-carnal y todos pueden usarse como un pretexto ideal para que este 14 de febrero haya razones de festejo. Y todo para tenerlo como una cosa asible en el papel al que podamos referirnos de vez en cuando. Más allá de las charlas y confesiones en solitario a un amigo o al confesor.

Desde la razón más racional en la que el protagonista de su propia historia se concede la licencia de dejarse arrastrar por la vorágine comercial y ceder en sus íntimas fibras a la moda -que acomoda- y aceptar la imposición global de ese día para dirigirse a quien considere sujeto-objeto de sus afectos y darle desde una simple demostración de ese sentimiento amoroso -filial o amorososensual- hasta la más nutrida y efusiva torrente de obsequios, palabras y acciones que estén encaminadas a demostrar lo inasible del amor.

"El amor es un acto de fe", ha dicho Erich From, extraordinario pensador contemporáneo que sintetiza la abstracta idea de los amores indistintamente del origen y su fin, y esa certera devoción que exige según este precepto se ve diezmada en lo cotidiano. No obstante pervive y los seres humanos lo celebran, lo conmemoran, lo recuerdan, lo evocan y se dejan arrastrar para que este día se viva más allá de estar más interesados o no de practicarlo el resto del año.

La concepción del amor romántico parece cada vez más lejana, ideática a niveles superlativos; casi utópicos. Ese amor en el cual el objeto del afecto era lo menos importante, sino realmente lo trascendental era la construcción del andamiaje de demostración de ese sentimiento parece cosa del olvido en la inmediatez y la banalidad actual en el que pocos están dispuestos a invertir, a perseguir, a atesorar.

Hace unos días en un suplemento que se difunde en los periódicos para promover los libros que se publican, una nota apuntaba "no hay novelas amorosas en México". El recuento buscaba un título que llenara ese vacío; y no se refiere a las publicaciones rosa o de corte comercial, sino en estricto sentido lo que la crítica seria puede considerar literatura pero cuya esencia temática considere al amor como eje central.

La verdad es que sí hay novelas en cuyas líneas se construyan relaciones amorosas intensas, pero tal parece que no hay ojos para leerlas, y mucho menos para verlas.

¿Hay la intención de ser amoroso en un tiempo de cólera y furia? En tiempos como estos en los que las personas sienten que deben defenderse hasta del vecino de escritorio y suben al automóvil con el recordatorio maternal listo a dispararse al primer conductor o conductora que cometa la mínima imprudencia -a juicio propio, claro- todos parecen estar dispuestos a celebrar el 14 de febrero y conmemorar como quien celebra el natalicio de un prócer muerto. Pero pocos están dispuestos a apostar y a dedicar el tiempo que invierten en su trabajo en actos amorosos con su familia, con sus hijos, con sus amigos, con hermanos, con los compañeros de trabajo, con los padres o con el primer desconocido a quien las Santas Escrituras han mandado "amar como a Dios mismo".

Decimos que el tiempo del amor romántico ha quedado atrás, estos son los días negros en los que los amorosos -como dijo Sabines- están fuera de moda, son los obsoletos. ¿Quién lee poesía amorosa? Si hasta algunos poetas la miran con desdén porque es emotiva y le temen por el filo de la cursilería? Pero no sólo están "out" están solos. Como solos están los que no quieren saber nada de dar un poco de sí para realmente construir la realidad de un mundo amoroso en el que habría menos guerras, menos conflictos y quizá más armonía si la gente tratara de amarse un poco más allá de un día.

Del amor y de otros demonios -dicho así por Gabriel García Márquez- en una extraordinaria novela de amor y pasión de insólita extrañeza, se puede decir muchas cosas, no solo el amor romántico o de pareja, también el filiar en grave crisis entre la humanidad, y no es que se agote el cántaro inagotable de personas que se aman, por el contrario estamos seguros que cada día hay más seres enamorados caminando hacia el reino de los cielos, porque será de ellos por la confianza, la gratitud y la lealtad, por la fe ciega ese "amor" y en otro tan humanamente imperfecto, tan predeciblemente a la defensiva que nadie quiere ceder. Pero a la gente, a la humanidad definitivamente le hace falta amarse con más intensidad para vivir más plenamente.

Porque lo que tenemos hoy día es un mundo lleno de millones de solitarios quejándose de su abandono y soledad, pero incapaces de sacrificar su egoísmo para dejarse ser, para mostrarse y entregarse a los afectos con todos los temores que entraña la posesión y el abandono de la voluntad. Todos tienen miedo a vivir y a enamorarse, pero la verdad es que deberíamos temer más a morirnos como un planeta de hombres y mujeres en los que el amor se convirtió en una fecha en el calendario sin entender lo que significa por el miedo al estado de indefensión en el que queda el enamorado, el amante, el padre amoroso y dedicado, el hijo fiel, la amiga puntual, en fin lo que todos llevan dentro y tratan de ocultar o no se esmeran en encontrar.

Al final de cuentas, eso del amor no tiene más que la importancia de ser una isla para los náufragos o la levedad que aligera el corazón cuando el ser se hace insoportable.

No es un niño desnudo tirando flechas lo que se conmemora, es el amor a la vida y la celebración de la vida es el amor; eso es lo que se podría conmemorar aprovechando el festival comercial que reinará este 14 de febrero para recuperarle un poco de sentido a esto de las fiestas marcadas en el calendario. Algunos simplemente podemos ser enamorados del amor sin importar el sujeto del afecto. A fin de cuentas ¿qué importa que cuando se está enamorado alguien te llame cursi? Si de los enamorados será el reino de los cielos…

argentina_casanova@hotmail.com

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Pedir que Pemex sea para los mexicanos ni es utópico ni está fuera de contexto; quizá sí para aquellos que conciben el nacionalismo como un mal y no como una forma, recordando que cualquier "ismo" llevado a la ultranza se convierte en un peligro y así lo han demostrado todas las corrientes radicales -tanto la derecha como la izquierda-, pero independientemente de eso hay otros factores a considerar en el proyecto del futuro de Petróleos Mexicanos como la paraestatal más importante de nuestro país.

Para los que fuimos educados en escuelas públicas el nacionalismo era parte de la formación, los principios de México para los mexicanos como en su momento entendimos que las entidades son la esencia misma del Federalismo, así como aprendimos que el Estado lo conforma el territorio, la población, pero también el gobierno al servicio de los ciudadanos y en esos principios simples comprendemos que nuestro país está ligado a su gente, a su tierra y a sus recursos como parte esencial de su futuro.

Pero no es Pemex en sí lo que está en discusión. Es algo más importante, el derecho a la divergencia y a la contradicción, a la respuesta y a la crítica. A la oposición y a la discusión.

México ha sido un país que sobrevivió a la conquista, que como todo América Latina logró el mestizaje antes que la derrota y a pesar de un proceso de saqueo de sus recursos naturales logró consolidar su estructura como estado nación hasta consolidar el México que hoy tenemos e insertarse en el concierto internacional al que se agregó con una oferta de materia prima ante la imposibilidad de industrialización y tecnificación.

Aún hoy, México sigue como un país de "mano de obra" y de "materia prima", son escasos los lugares -en el Norte- donde se industrializa y se procesa el recurso. Nuestro país sigue vendiendo el petróleo a los países desarrollados quienes lo procesan y más tarde nos lo venden con un valor agregado que nos encarece su compra.

Y peor aún -como es el caso de Campeche-, nos toca vivir el "suplicio de Tántalo" por ser considerado una entidad petrolera pero a los campechanos no les ha tocado absolutamente ningún beneficio de ello, y sí por el contrario ha polarizado la hermandad entre carmelitas y el resto de los campechanos.

La polarización ha alcanzado niveles políticos y sociales, económicos y morales, pero ningún beneficio substancial a pesar de la lucha constante que todos los campechanos han dado para que la entidad perciba algún beneficio. Con todo y las marchas, con todo y el pacifismo campechano que nos caracteriza.

En respuesta Campeche como México vive la amenaza de una privatización petrolera, aunque el secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo haya dicho en televisión nacional que no se venderá "ni un tornillo" de la paraestatal, este fantasma continúa sobre Pemex y toda la preocupación continúa en la izquierda mexicana.

Quizá habría que decirle al Presidente que no es una preocupación exclusiva de la izquierda o de los perredistas, que nadie puede adueñarse de una bandera así porque los niños de México cantaron por años y años ¿aún se canta? Un himno escolar en el que se recordaba que alguna vez el petróleo fue nacionalizado para el futuro de los mexicanos.

Antes que criticar a quienes defienden el petróleo como un bien de los mexicanos, tendríamos que entender el derecho de quienes se atreven a cuestionar y a fijar una postura distinta a la que el Gobierno en turno ofrece, porque México no es su Gobierno, sino su gente; toda, la que critica y la que apoya, la que votó a favor de un gobierno o la que lo hizo por otra opción y finalmente aceptó lo que pidió la mayoría.

Los mexicanos también debemos a convivir con las divergencias de opinión y no pretender que todo funciona de maravilla acallándolas o fingiendo que no existen posturas distintas a las de los gobernantes. La diversidad es lo que nos caracteriza y sólo así podemos entender y aceptar que somos un país de mestizos, no de españoles ni de criollos. De hombres y mujeres, de críticos y de opositores. De la derecha y de la izquierda, incluso de nacionalistas anticuados que aún creen en la patria y el símbolo de la nación.

Pemex es de los mexicanos, pero esencialmente lo que es de todos los mexicanos es su derecho a expresar y a opinar y a decidir en el destino de este país. Porque no debemos permitir decisiones unilaterales y verticales, sin consenso. Eso es lo que debemos construir cada día en la opinión pública y desde el activismo ciudadano, en el periodismo y en el trabajo académico e intelectual, sin importar porqué causa se simpatice lo fundamental es no perder la capacidad de intervenir en el futuro de nuestro país y no ser "corderos alienados".

Tanto como entender que la Federación no es el país, sino son todos los estados los que dan forma a México como una nación, el Sureste con su calidez y el Centro con su frío, el Norte con su aridez.

El tema de Pemex será inevitable en la próxima reunión de la Conago, y es imposible no abordarlo en un estado que a diario vive las consecuencias de su presencia, y claro que a los campechanos nos interesa el futuro de la paraestatal. Es imposible que a cualquier mexicano este tema no le ocupe ni le preocupe, y en los próximos días estará sobre la mesa.

argentina_casanova@hotmail.com

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El enfrentamiento que inició el Gobierno Federal contra el narcotráfico ha arrojado hasta ahora un cúmulo de detenciones, aseguramientos y cateos, pero también ha despertado el "sospechosismo" entre las corporaciones policiacas y hacia ellas, en gran medida por la desconfianza ciudadana hacia los elementos de la policía, ya sea estatal o federal; esa percepción se traduce en falta de credibilidad hacia algunas acciones a pesar de los esfuerzos del Presidente por convencer a la ciudadanía de que realmente hay una lucha sin cuartel contra el crimen organizado.

Visto a cierta distancia, ese "combate" se percibe como una auténtica guerra en la cual el saldo de muertos por ambos bandos es muy alto. El costo del narcotráfico ha sido demasiado alto para todos los mexicanos y el esfuerzo por confrontarlo ha evidenciado qué tan infiltrado estaba en los estratos de la sociedad y de las propias fuerzas policiacas.

El saldo negativo va en aumento, y no hablamos de los cantantes gruperos asesinados; si recuperamos el número exacto de personas que se ven afectadas a diario de manera directa o indirecta por esa guerra sin cuarte, entonces vemos que esta silenciosa lucha tiene un alto número de afectados que crece día con día y que es imposible de ocultar.

Es demasiado el dinero que hay de por medio, y con cada aseguramiento de armas es visible la capacidad de respuesta de los delincuentes frente a la policía que salvo los grupos especiales, no dispone de armas de alto poder como los que son decomisados a los narcotraficantes, los Z, los del cártel del Golfo, los Arellano, los Chapo, y una larga lista de nombres que se acumulan para describir a los del bando de los malos.

Esa guerra no es in-visible, lo que pierden como siempre son los ciudadanos, los civiles, los que nada tienen que ver más que vivir en un país en el que el narcotráfico ha crecido con la fuerza de la indiferencia y ahora se le pretende combatir y cortar de tajo en lo que para muchos es aún un juego simulado.

Ahí está el saldo de cuántas personas han muerto en los retenes colocados por el Ejército mexicano, por esos errores simples e inevitables en los que las balas que iban dirigidas a "presuntos narcos" dieron en el blanco en el cuerpo de mexicanos inocentes que nada más cometieron el error de no contribuir a que se viole el derecho al libre tránsito por el territorio nacional.

Así es esto, en las guerras los perdedores son los mismos, no los soldados de un bando enemigo, son los civiles que cometen el gravísimo error de pasar en el momento y el lugar equivocado y lo que dan en prenda son sus vidas.

La respuesta del narcotráfico ha estado dirigida hacia los comandantes, jefes policiacos, directores de la policía, jueces, magistrados, incluso contra abogados y periodistas, como ya ha ocurrido en el centro y norte del país. Aquí la declaración en el Congreso del estado de que "Campeche ya es territorio del narcotráfico" llega tarde, ya nos habíamos dado cuenta. Lo pensamos desde hace casi un año, cuando empezaron a aparecer los cuerpos flotando en la Laguna de Términos.

Y la guerra sigue, México se ha lanzado a esa guerra sin cuartel contra el monstruo de mil cabezas a la Medusa que le cortas una y salen otras dos, y hay dinero para comprar conciencias y vidas, lo hay por el millonario mercado comprador de drogas que paga en dólares después de la frontera norte. Allá donde el Washington Post estima que se replegarán los narcotraficantes antes que caer en las manos de la justicia mexicana. Y aún dudamos que sea algo transparente.

A diario la cifra de "ejecutados" crece en los periódicos nacionales que dan cuenta pormenorizada de personas que son asesinadas al estilo "narco" en toda la geografía nacional, dando el lugar, la forma y el nombre de la víctima. La nota ocupa un lugar fijo en las ediciones de los periódicos, cuyas redacciones llevan así un conteo diario de cuántas personas han muerto en esta batalla sin cuartel desde que inició el combate al crimen organizado.

La pelea aún no termina, apenas está en sus inicios y los balances ya arrojan cifras preocupantes; pero esperamos que el número de bajas de "civiles" confundidos por el Ejército no siga en aumento porque eso le resta puntos a cualquier acción del Gobierno Federal para combatir el narcotráfico o cualquier otro delito. No es matando ciudadanos como se demuestra que sí hay trabajo, eso sólo evidencia que la batalla lastima realmente a los que menos culpa tienen.

ENTRE LINEAS

En toda la historia del Premio Justo Sierra Méndez sólo se había entregado a una mujer, una extraordinaria mujer, campechana universal insuperable, a la licenciada María Lavalle Urbina, y de ahí sólo se había entregado a campechanos distinguidos con la presea por su contribución a la entidad, ya fuera que hayan nacido en estas tierras o que sean hijos de campechanos, pero radicados desde temprana edad en otras tierras.

Este año el premio es para una mujer campechana, la profesora Martha Medina del Río, y eso ya es una grata noticia. En las propuestas quedan muchas más, muchísimas mujeres que han aportado y siguen dando mucho de sí a esta tierra, no podemos negar que una mujer como Silvia Molina quien ha realizado importantes trabajos literarios por y para Campeche, además de que es tierra es el referente más próximo a la herencia paterna.

Otras mujeres como Rosa Lara Rullán por su enorme aportación al teatro podría recibirlo sin ningún menoscabo. Y no cabe duda que, aunque pocos la conocen en la entidad, el trabajo de Briceida Cuevas bien merece un reconocimiento como el Premio Justo Sierra. Nombres de mujeres sobran… y cada vez hay más.

argentina_casanova@hotmail.com

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El mensaje y la propaganda

Argentina Casanova


Desde la antigua conciencia romana de la opinión pública pasando por las "masas" de Goebbels, hasta la actualidad del marketing y la mercadotecnia, el tema la propaganda y la persuación ha despertado el interés y la preocupación de los políticos casi tanto como un mapa que conduce al "tesoro" del poder de la manipulación.

El que el interés nazca esencialmente de un deseo de control y no de conocimiento ha sido causa de equivocaciones y errores derivados del desconocimiento de la gente a la que se mira como una "masa uniforme" y pocas veces capaz de pensar, o lo que es peor a la que se necesita alienar mediante otras fórmulas para poder tener dominada.

En esa búsqueda se manipula y tergiversa, se modifica y se crean leyes o se les deroga para hacer y deshacer al antojo del que busca el control, o se crean caminos que garanticen la continuidad del que detenta el poder.

Noam Chomsky dice en El bien común, "Hace cincuenta o sesenta años, ir a la biblioteca era el tipo de actividad para una persona de clase trabajadora. Y el que haya logrado borrar de la mente de los ciudadanos hasta el deseo de tener acceso a los recursos culturales es una impresionante victoria del sistema."

Eso pasa en la actualidad no sólo en sistemas como de los que habla Chomsky, en Estados Unidos, ocurre en muchos países latinoamericanos en los que la perpetuidad del sistema -que no de los hombres en el poder- busca garantizarse no solo a través de la alienación en la que herramientas como la propaganda y la conciencia de la opinión pública son manoseadas a través del discurso y en ese juego los medios de comunicación masivos como la televisión y la radio han sido piedra angular en la consecución de sus objetivos.

Pero no todo es manipulación, algunas veces se requiere de informar, dar una postura y poner al tanto de lo que espera a un país, es ahí donde un mensaje puede significar una acción de gobierno fundamental para dar certeza a los ciudadanos que esperan que la persona que eligieron Presidente salga a darles la cara y a hablarles acerca de lo que les espera en los próximos días.

En el caso específico del mensaje Presidencial, Felipe Calderón Hinojosa, podemos analizar cuánto de lo dicho es propaganda personal y cuánto realmente es información vertida a la ciudadanía a través de los medios, para iniciar el proceso de formación de la opinión pública, en la que se aderezan ingredientes como es la visión de los líderes de opinión, los comentarios de periodistas bien informados e incluso las charlas en corto que se dan en el seno del hogar de la familia mexicana.

Porque a ningún mexicano le interesa si el Presidente tiene o no ganas de trabajar o si tienes buenas intenciones, lo que realmente nos -me incluyo- interesa, es qué es lo que va a hacer y qué resultados arroja lo que ha hecho, con plena conciencia de que no es nada extraordinario que cumpla con su trabajo. El cual debe hacer -según lo comprometido en su campaña- con plena responsabilidad, honestidad y dedicación. Pero las palabras salen fácilmente y pocas veces se analiza la congruencia entre lo que se dice, lo que se ofrece y lo que se puede hacer.

Los mexicanos no debemos perder de vista que un mensaje no debe ser parte de la propaganda de la manipulación para la continuidad del sistema, de lo que ya estamos hartos por la abundancia de esquemas continuadores en la calle, en el trabajo, en la Internet, en fin en tantos espacios, pero eso… depende de nosotros.

No se trata de ver todo lo que se nos dice con desconfianza, los medios reproducen oportunamente información de interés exclusivo para los ciudadanos, para ciertos sectores, para algunos grupos minoritarios como una forma de dar voz a esos sectores que antes no lo tenían, incluso se han creado áreas especializadas con el propósito de garantizar a los lectores que se le da lo preciso conforme a la necesidad del que abre el periódico o la revista.

En la televisión la abundancia de la información llega a abrumarnos, a veces es tal la cantidad de noticias que se nos presentan que el mensaje simplemente no llega o pasa desapercibido.

La propaganda y la opinión pública son conceptos bien fundados que pueden contribuir a elementos positivos en la sociedad, al trabajo comunitario, a la integración y a la comunicación entre la sociedad y las entidades de gobierno, no sólo con fines de manipulación y de control como se ha visto en la mayoría de las veces.

La propaganda usada por la propia sociedad puede contribuir a desarrollar metas conjuntas y trabajo por el lugar en el que viven, por demandar programas efectivos a las instituciones y todos los posibles canales de respuesta que la población puede dar a las entidades de gobierno.

Los mensajes que se presentan en la televisión, en cadena nacional, pueden no tener el impacto que un mensaje bien codificado tenga al interior de una comunidad, y a pesar de las recientes reformas a las leyes electorales que sancionan la propaganda que promueva a personajes políticos, los mecanismos alternos saldrán a relucir con el afán de hacer llegar los discursos que buscan manipular… o algunas veces, simplemente informar y dar a conocer los pormenores de los gobernantes.

Y no dudamos que tendrán que buscarme esos mecanismos, sobre todo cuando se avecinan tiempos en los que la creatividad y el ingenio tendrá que aplicarse cuando inicien los procesos electorales y los políticos quieran posicionar y consolidar una imagen entre la opinión pública de los ciudadanos, pero los votantes deben y pueden ir "madurando" ese proceso para seleccionar responsablemente, solo así podremos ir construyendo una ciudadanía más exigente y demandante, para hacer un país a la medida de sus ciudadanos, no de sus gobernantes.

ENTRE LINEAS

Un agradecimiento al servicio del 066 que presta ayuda en forma oportuna a los llamados y reportes. Una ayuda puede ser la diferencia en una situación de emergencia y es grato contar con servidores públicos responsables como Auxilio y atención a Emergencias del municipio de Calkiní.

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Enfermedad: Síndrome del candidato eterno

Argentina Casanova


La objeción, la travesura, la desconfianza jovial, el gusto por la burla son indicios de salud: todo lo incondicional pertenece a la patología
Nietzsche

Aunque parezca una broma no lo es. Así pasa… cuando sucede; al más puro estilo campechano lo afirmamos con la sutileza que nos permiten las palabras y jugar con ellas a la medida de nuestra mal intencionada ironía. Todo para argumentar que nos topamos de frente con la enfermedad más constante entre los políticos pero muy bien auspiciada y diagnosticada por los medios de comunicación que hacen lo suyo, y lo propio para cuando es necesario: el síndrome del candidato eterno.

Y si nos preguntan ¿cómo se puede detectar? La respuesta es muy sencilla, elija usted a un joven, o no tan joven político, déjelo reposar unos días en un cargo público y luego pregúntele si aspira a alguno más, no importa que recién se haya estrenado como titular de esa "encomienda ciudadana", y mucho menos importa si llegó por la vía del voto o a través de la opción plurinominal, lo importante es que tenga un espacio donde hacerse notar. ¡Ah! porque este mal no es exclusivo de los que ya están, también lo es de los que quieren serlo.

No tendría nada de malo si no es que, como a los niños que se la pasan soñando con ser adultos para "hacer lo que quieran", desaprovechan la oportunidad que el momento les brinda y lejos de relajarse y disfrutar la paleta que se están comiendo, nada más están devorándola rápidamente para que ya puedan pedir y hasta exigir el siguiente plato que suponen más fuerte, todo con miras a llegar al ¿postre? Y ya ahí… algo más surgirá… porque difícilmente se quedan con la promesa de que hasta ahí llegaron y que sus pretensiones no son más altas. Siempre habrá algo más que echarse al plato.

Lo vemos en los que llegan a diputados locales casi de "panzazo" aunque su elección no fuera arrolladora o aunque la transparencia de sus resultados no esté a la vista, incluso aunque su calificación al frente del cargo que desempeñan no sea muy aprobatoria. No importa, eso es lo de menos, lo que realmente les interesa son las posibilidades que tienen para poder seguir corriendo en esa loca carrera de ascenso hacia alguna parte ¿todos sabrán hacia dónde van?

Les ocurre a la mayoría, no a todos, son excepcionales los que llegan a comprender que algunas veces ser diputado local es lo más grande que jamás pudieron llegar a conseguir y por el contrario se sienten con el derecho "natural" a aspirar porque tienen con qué, porque las masas los empujan y los aclaman, casi les exigen y los obligan a ir por más para representarlos -¿alguien puede creer eso?- y se ufanan en sentir que si no los postulas el partido es el que pierde.

No importa cuántos días tengan en el cargo, inmediatamente al día siguiente de haberlo conseguido ya tienen el plan perfectamente trazado en el imaginario para alcanzar la siguiente meta. Esos son los síntomas, y algunas veces trae como resultado evidentes trastornos, pérdida del contacto con la realidad, vértigo… por aquello de que olvidan el contacto con los mortales, narcisismo exacerbado, y terminan por creerse que son los "ungidos", los elegidos y que sólo ellos podrán hacer la diferencia; todo lo que hacen los demás es incorrecto, sólo ellos poseen la capacidad para discernir, distinguir y hacer lo que el estado necesita.

Los hay con otros síntomas, se enferman, pero se rodean de gente que como ellos está 100% convencida de que no hay más, que el candidato es el jefe o "al partido se lo lleva la tristeza". ¿Qué no se dieron cuenta del resultado que obtuvo Ana Rosa Payán en Yucatán? Sí, se vuelve contagioso, se enferman los colaboradores, se enferman los medios o mejor dicho, los amigos periodistas que dejan de ver objetivamente y sólo ven al candidato eterno como único Mesías que puede resolver y ganar.

En esa enfermedad intervienen múltiples factores, geográficos, sociales, económicos, morales y hasta mediáticos. Por verse todos los días en la prensa se creen en las preferencias. Poco distinguen de lo que es "estar posicionado", "ser conocido" o "ser elegible" y más aún, de las probabilidades que tienen de "ganar una elección".

Lo peor que le puede pasar a un político enfermo con el Síndrome del candidato eterno es tener un médico de cabecera que le diga sí a todo, que le haga creer que realmente va mejorando, que sus síntomas no son reales sino imaginarios ¿? Y que todos piensan lo mismo que él, que están de su lado y que sólo él tiene la solución -solito- en las manos.

Lo síntomas no tienen que esperar a que se aproxime la temporada electoral, están constantes durante todo el año, esperan a la primera oportunidad, la primera pregunta o entrevista para dejarse mostrar en el político aspirante. Incluso aquellos que su popularidad se ha diezmado por los desatinos constantes creen que todavía están en el gusto ciudadano y que las críticas vienen de gente que los odia y no los conoce realmente, al menos no conoce su genio y su capacidad para resolver problemas, sus obras y todo lo que saben hacer.

Los hay hasta que deliran y juran que no están muertos… que siguen en la pelea y que no los den por acabados. Pasa todo el tiempo.

Conforme se acerquen las fechas para la selección de los candidatos a diputados locales, a alcaldes y para la elección de candidato a gobernador de cada partido… los riesgos aumentan pero también pueden disminuir si se les ubica a tiempo y se les da una dosis precisa de verosimilitud y de congruencia, si se les da unas gotitas de revisión de autoconciencia, acompañadas de un poco de realismo partidista para ver qué es lo que realmente le conviene a su partido y lo que se necesita para ganar una elección, léase: dinero, apoyo ciudadano y carisma, entre otros factores.

La enfermedad no es grave, pero si se deja avanzar puede causar una epidemia, se puede empeorar conforme pasan los días y lo que es peor… al volverse extremadamente contagiosa se termina por minar a un amplio sector de la población que se contagia por vía televidente o impresa. Las consecuencias pueden ser fatales si no se atienden a tiempo…

argentina_casanova@hotmail.com

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Entre los que se van, y los que se quedan

Argentina Casanova


Basta caminar un rato por las calles, o abrir de par en par las ventanas de una casa, para darse cuenta de que la vida consiste en cosas muy simples. Tal vez demasiado sencillas que hacen sentirnos vivos. Es ese ruido mundano de la calle, el tráfico, un claxon, el silbato de un policía, y la orquesta de motores rugiendo, en arrancones y enfrenones. Si uno se detiene a mirarlo todo así como a la distancia esos sonidos que a veces nos resultan molestos acompañan nuestro paso. Duelen los pies, duele la espalda, duele la frente de este sol que quema, y estoy consciente ¿eso es la vida? Mirarlo todo y sentirlo, repasarlo en la mente, en la memoria, guardarlo todo y ser escuchados y también oírlo todo.

En un hermoso libro de Antoine Saint Exupery, "Tierra de Hombres" nos habla de los hombres que piloteaban los aviones del correo atravesando los continentes y los mares, para quienes de noche la tierra sólo era un punto lejano de luz, a veces podía confundirse un faro con una estrella. La diferencia es que en cualquiera de esos lejanos planetas no había lo que ellos buscaban, la certeza de llegar y encontrar las casas, las personas, la taza de café con leche caliente y disfrutarla. Sí, eso es la vida, esas pequeñas cosas que podemos disfrutar en soledad o acompañados de las personas que están a nuestro alrededor en el trabajo, en la casa y en la calle.

Y sin embargo vivimos en un mundo en el que lo más importante es gritar primero, hablar más fuerte, mentir, engañar lo más que se pueda para hacer que otros hagan lo que queramos y si es necesario hacerles creer escenarios que inventemos para obtener lo que buscamos.

La vida es tan simple como tan corta, si hacemos números la tierra tiene alrededor de siete millones de años de antigüedad, y la humanidad apenas lleva la cuenta de poco más de tres mil años, además de la certeza de otros tantos miles por el hallazgo de algunos huesos en el corazón de África de donde se supone que surge la especie humana, y si vemos en perspectiva los años que tenemos con toda la tecnología con la que ahora vivimos y por la que estaríamos dispuestos a morir o a matar, pues no tiene ni siquiera 100 años.

Nuestra vida no es más que una pequeña brizna en ese inmenso mar de tiempo del que somos apenas una gota, y esa vida que es nuestra es el único tiempo que tenemos para vivir, para sonreír, para pensar, para leer, para conocer la forma como han pensado otras personas, para sentir las emociones, de ahí que el trabajo que hacemos debe ser algo que disfrutemos o por lo menos no disgustarnos, porque de nada servirán años de trabajo simulando que estamos bien si realmente no nos llena ni nos place, y lo que es peor, no hay pérdida de tiempo mayor que estar a lado de personas con la que no queremos estar o a quienes no amamos, porque ese tiempo no se recupera jamás.

De la misma forma solo tenemos estos momentos de vida presente para conocer a otras personas, para aprehenderlas, para disfrutarlas, para ayudarlas o para enseñarles lo que sabemos, para aprender de ellas, para leerlas como a un buen libro y tomar la experiencia de sus vidas para hacerla nuestra, para así multiplicar nuestras vivencias que en nuestro corto tiempo de vida no sería posible tener.

Oyendo ese mundanal ruido de la calle, sintiendo ese cansancio en los pies y el sor quemando la cara nos viene la duda de ¿porqué los seres humanos desgastamos tanto de nuestro breve tiempo en tratar de afectar a otras personas? Porqué malgastamos nuestras energías en odiar a personas a las que consideramos obstáculos en nuestro camino, a nuestros objetivos o simplemente porque nos han procurado algún mal de manera directa o indirecta, perdemos tiempo, horas, días, meses y nos cargamos de odios que se convierten en losas pesadas que arrastramos durante nuestras vidas.

O vivimos lamentándonos por lo que no tenemos y nos quedamos ahí, sufriendo por el padre que nos dejó, por la madre que no nos quiso, por el hermano que nos traicionó, por el novio, amante, esposo que nos engañó o los amigos que no son como queremos y tratamos de componer.

Alguien dijo por ahí que amar lo despreciable requiere realmente entereza, como lo exige el dar lo que tenemos y no lo que nos sobra, pero eso es parte de la vida que nos permite disfrutar enteramente y sentir a plenitud en este escaso tiempo que tenemos en la tierra. En ese diminuto grano de mostaza en el que se convierte nuestra vida si la comparamos con la eternidad del tiempo.

Y volviendo al sabio Antoine Saint, que tanto deleitó a la humanidad con "El Principito", el hombre puede dedicar muchos años de su vida a cultivar una sola rosa, y habrá muchas más, pero como la suya ninguna.

A todos los que se quedan conviene pensar que una vez que nos vamos no hay vuelta atrás, y lamentablemente solo nosotros somos responsables de vivir como elegimos tomando con una sonrisa las adversidades o dejarnos arrastrar por ellas, y tal vez pensando un poco como Ernesto "Che" Guevara podemos dedicar la vida a celebrar las victorias o a luchar en las derrotas y continuar.

¿A veces porqué no? Darnos la libertad de escribir de algo que no necesariamente sea un problema o un tema político de moda… simplemente escribir de lo que pensamos.

argentina_casanova@hotmail.com

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El conflicto que no se quiere ver

Argentina Casanova


Poco se sabe realmente de los grupos armados que operan en el país; esto quedó de manifiesto cuando en 1994 la guerrilla tomó por sorpresa al Gobierno mexicano y prácticamente transformó al país que conocíamos hasta entonces. Y no porque antes no hubiera conciencia de las diferencias sociales y los problemas económicos tan acendrados que agudizan los conflictos, sino que le dio cara y nombre a los brotes de inconformidad.

Desde la década de los 70, después del movimiento estudiantil del 68, en México se empezó a tener informes de grupos armados, urbanos, campesinos, radicales, de izquierda, comunistas, entre otros, que promovían movimientos y acciones de inconformidad contra el régimen en el gobierno. Estos fueron tratados de desaparecer, los vigilaron, los combatieron como guerrilla en la sierra lo mismo si se trataba de maestros rurales que de jóvenes universitarios que se identificaban con los grupos marginales.

Aunque de manera subterránea esto quedó documentado en los medios impresos que daban las notas como si se tratara de asaltos de delincuentes que nada tenían que ver con los movimientos sociales que representaban, esto mismo continúo ocurriendo hasta muy entrada la década de los ochenta, y fue hacia finales de éste, con el movimiento de mexicanos que apostaron por un cambio en el sistema que gobernaba, que las cosas empezaron a cambiar ¡y de qué forma!

La realidad se hizo más compleja en el país, la petrolización no sirvió para garantizar riqueza a los mexicanos y no hubo necesidad de aprender a administrar la abundancia que tanto se ofreció, por el contrario los años pasaban y la polarización de la realidad mexicana con el sistema neoliberalista terminó por ponerle la cereza al pastel y derivar en el movimiento denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Sobre el tema hay mucha información, más específica, más amplia y más a detalle en algunas revistas y libros que permiten formarse una visión más o menos exacta del México que se vivía tras el escenario de que todo iba bien cuando la realidad era que los problemas de pobreza extrema empujaban hacia la "guerra interna" a grupos que buscaban frenar las acciones unilaterales del Gobierno Federal.

Ahora tal parece que la realidad para los mexicanos no ha cambiado, es cierto que algunos gozan de agua, servicios básicos, alimentos, vivienda, escuelas, y un trabajo, y entonces nos ponemos a pensar ¿qué es lo que causa inconformidad?

La pregunta no es ociosa aunque parezca ingenua, en realidad muchas veces los mexicanos no miramos alrededor nuestro y no aceptamos que vivimos en varios países, el del primer mundo donde habita -por supuesto Carlos Slim, como el hombre más rico del mundo-, y las familias mexicanas en cuyo poder se ha depositado la mayoría de las riquezas de esta nación, resultado de la explotación de los recursos naturales al margen de la autoridad y la justicia que en su caso es siempre parcial a su favor. Otro país lo representan los ricos pero no en extremo, los que han trabajado por muchos años para tener una empresa y un capital; más abajo se ubican los mexicanos que tienen un empleo, trabajan todos en la casa y eso les permite tener una vivienda y unos cuantos satisfactores, pero siempre viviendo al día. El México de más abajo es el que lo forman aquellos que perciben salarios mínimos, viven vendiendo lo que sea, trabajan en la calle, no tienen ingresos fijos, o comen lo que producen en sus tierras, inmersos en círculos viciosos transgeneracionales de pobreza. Esos son la gran mayoría, una inmensa y aplastante mayoría que según nos dijeron en el informe presidencial más reciente, ya no son 32 millones de mexicanos sino apenas 14 millones.

La realidad nos dice lo contrario, cada día hay más gente subsistiendo, haciendo todo lo posible por sobrevivir, por tener alimentos para llevar a su familia, niños que abandonan las aulas para trabajar y ganarse el pan, mujeres con dos o más trabajos e hijos que mantener solas porque el hombre se ha ido a morir a la frontera, y miles de mexicanos que buscan llegar a Estados Unidos con el sueño de tener un mejor trabajo y abandonar la miseria en la que están desde que tienen memoria.

Es en esa realidad done podemos encontrarle respuesta a esos grupos armados, guerrillas, inconformes o radicales que le apuestan todo -incluso la vida- en aras de llamar la atención del Gobierno, incluso de asumir una postura de confrontación frente a sus decisiones.

El ataque adjudicado al EPR a infraestructura de Pemex nos muestra la vulnerabilidad interna, pero en esencia nos devuelve la imagen de una país convulso que pocas veces queremos mirar para tratar de atender. Las cosas no están bien, y nos lo dicen los rostros de las personas que sufren la discriminación por su color en un país de mestizos, la gente que no tiene un empleo que le garantice cómo ganarse la vida, las personas que ven pisoteados sus derechos en aras de los que más tienen y más quieren, y las enormes diferencias que se agudizan por la corrupción imperante en la mayor parte de los sistemas de gobierno, justicia e incluso dentro de los organismos defensores de los derechos humanos.

Históricamente México ha sido un país de enormes diferencias, congregó a pequeñas naciones cada una con una identidad cultural, con historia, herencia, gobiernos y territorios, así se formó la nación, con la integración de esos pequeños reinos de la etapa prehispánica y cada uno con una perspectiva distinta de lo que quería de ese país que se formaba. La República ha funcionado como un sistema centralista en el que poco importa lo que quieran los estados, la riqueza se concentra en el Gobierno Federal y este es quien distribuye a discreción y la mayor parte se la queda él para administrarlo y pocas veces se ha logrado una administración transparente.

De ahí las enormes diferencias y las brechas que hay entre la región del Norte y la del Sur, y esto también se ha traducido en inconformidades agudizadas en la región menos favorecida en lo económico; es en el sureste donde nacen estos grupos que emprenden las acciones de guerrilla contra la nación y algunas empresas representativas.

En el atentado los efectos no sólo son para la paraestatal, afecta a las empresas que dependen del suministro de Gas, y ahí es donde figuran los nombres de corporativos internacionales que a veces representan la lucha contra el sistema capitalista y los libres mercados, saltan grupos como Vitro, Cemex, Hilasal, Honda, entre otros, según los reportes oficiales como afectados indirectos.

Lo que no es posible echar en saco roto es el antecedente de estos movimientos, ni es sano pensar que sólo se trata de grupos de delincuentes -aunque la mayoría así lo piense- nos conviene revisar dónde surgen esas inconformidades y detenernos a pensar a quiénes o qué representan y mirar un poco más alrededor para ver el México que nos negamos a mirar.

argentina_casanova@hotmail.com

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El día del presidente

Argentina Casanova


México demoró muchos años para erradicar del inconsciente colectivo la visión omnipotente del Presidente, figura míticamente asociada con las deidades que se adoraban en la etapa prehispánica e incluso con los gobernantes de los imperios más antiguos; costó mucho y fue una tarea que demoró muchos años hasta que se consolidó y construyó un esquema democrático que se aproximaba al equilibrio cuando por primera vez se interpeló al Presidente de la República luego de su Informe de Gobierno, para cuestionarle los aspectos pronunciados.

Fue un proceso que no nació de la noche a la mañana, que se logró con la actitud de todos los mexicanos que le quitaron a un solo partido la hegemonía en la Cámara de Diputados y en el Senado, pero tal logro se perdió de golpe y porrazo el pasado primero de septiembre con la intransigente postura del Presidente Felipe Calderón de no acceder a participar en ese espacio para rendir su informe y solo limitarse a cumplir con el multicitado artículo 69 constitucional para entregar un documento impreso al legislador vicepresidente de la mesa directiva que asumió el lugar titular a la salida de la perredista.

Los que perdieron en todo momento fueron los mexicanos, perdió la democracia, perdió el país, perdió el proceso de construcción de una nación equilibrada en la que el presidencialismo debe quedar en el olvido y por el contrario se reformuló lo que tan pomposamente llamaron algunos medios de comunicación como "el día del Presidente". No conformes con la censura ejercida a las opiniones divergentes expresadas por la diputada Ruth Zavaleta, la cual sin ninguna consideración fue bloqueada por las televisoras que negaron así a los mexicanos el derecho a conocer lo que opinaba la legisladora perredista, representante electa con el mismo proceso institucional que el Presidente Calderón Hinojosa para representar a ciudadanos.

No nos quietaron el discurso de la perredista, nos censuraron a todos los mexicanos y nos eliminaron de tajo el derecho a la información por la decisión unilateral y torpemente justificada con un directivo de eventos y transmisiones de la Presidencia, porque así como se lo hicieron a ella se lo pueden hacer impunemente a cualquier legislador o senador, y son ellos los representantes de la ciudadanía en términos Constitucionales y por ende merecen tanto respeto como el propio Presidente de la República y los gobernadores de los estados.

Sin tener ninguna preferencia política por algún partido es justo exigir que se respeten los procedimientos institucionales fijados en este país, y en ese sentido es que el "mensaje" que el Presidente dio a quienes quiso y donde quiso no responde a un escenario legal ni respetuoso para todos los mexicanos y lo deja en el lado más lejano del camino hacia la legitimidad, incluso pisoteando el respeto hacia aquellos que lo eligieron a través del voto directo como su Presidente, porque ni siquiera por esos ciudadanos se dignó a rendir su Informe.

Y en el peor de los casos el mensaje que dio a los ciudadanos que se atrevieron a sintonizar la televisión el domingo 2 de septiembre, escucharon una larga lista de buenos deseos y propósitos y frases acuñadas más o menos bajo el estilo de "se terminó la obra tal, y se empezó la obra x", "y decidimos darle continuidad", o mejor aún cuando habló de unas cifras maravillosas de pobreza al decir que en 1996 había 30 millones de mexicanos en pobreza extrema y que en 2006 la cifra había disminuido a 14 millones (aunque habría que decirle que él no puede hablar de esos años porque él no era Presidente en ese momento, y por otro lado), amén de que las cifras son más que alegres, casi cantarinas de remate.

¿Y si nos preguntan que si hubo algo positivo? Claro que lo hubo, las buenas intenciones o la sinceridad con la que dijo está dispuesto a comprometerse en hacer de México un país mejor; lo malo es que al parecer no sabe cómo hacerlo y ha emprendido el camino en sentido contrario, al menos en lo que a democracia y constitucionalidad se refiere.
En su discurso Calderón jamás habló de las víctimas del Ejército en Veracruz, y mucho menos de los costos de muertes para este país derivados de la guerra con el narcotráfico, y aunque le mereció un aplauso de pie su postura firme al exigir mayor respeto los indocumentados, en la práctica su discurso no se traduce -hasta ahora- en ninguna acción concreta.
No es que haya una visión negativa, por el contrario estamos ávidos de buenas noticias o compromisos sinceros, pero no hubo nada alentador. Más bien tuvimos a un Presidente dándonos la sentencia capital, advirtiendo a los estados que "o se aprueba la reforma fiscal o se aprueba, porque de todas formas ya se acabó el petróleo y apenas nos queda para nueve años". Upsss… y hasta ahora los campechanos no vimos ningún beneficio efectivo y para colmo ahora tendremos que pagar las consecuencias de que se acabe el petróleo.

Para el sureste ninguna obra significativa o importante que haya