LA CIUDAD MÁS VIOLENTA

Por Livia Díaz

De acuerdo a información que ha surgido en los últimos días, Poza Rica es la ciudad más violenta del estado de Veracruz; los delitos más cometidos fueron: robos, daños en propiedad ajena y amenazas, entre otros pertenecientes al fuero común, durante el periodo que la Secretaría de Desarrollo Social, y el gobierno del Distrito Federal han investigado.

Entre otras cosas, los estudios revelan cifras con descensos gráficos en el estado de Veracruz, pero aumento en el apartado de violencia con en y por el tránsito, delitos contra la salud, violencia intrafamiliar, en Poza Rica. Esta semana han aparecido estas informaciones en todos los medios informativos del país y del extranjero. Pero la comunidad sin embargo nos preguntamos a qué tipo de violencia nos enfrentamos cuando que dicen cifras y no miramos ese reflejo en las calles. De acuerdo al estudio, la tasa de delitos reflejaría un escenario dantesco en la ciudad por la que no podríamos transitar sin temor.

Posiblemente, se denuncia más que antes. Aún así, nos pondrán el primer lugar en todo. Pero quizá conviene analizar más estas cifras cuando que la dirección de Seguridad Pública Municipal, recientemente anunció que "vamos bien" y que este diciembre Poza Rica ha observado movimiento similar al año pasado. O que los datos fueron recogidos en la Policía Inter Municipal; del orden Tihuatlán-Poza Rica-Coatzintla, que integra información de varios municipios. Ante la oportunidad que la denuncia ofrece, según han reconocido en entrevistas los magistrados este año 2004, los casos reportados se incrementaron y con ello dejaron de ser blancas las estadísticas de la impunidad.

Si bien, el estudio de Seguridad Pública Regional que mandó a hacer el Jefe del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, la ciudad más violenta de Veracruz es Poza Rica, esto coincide con un estudio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) sobre violencia urbana. Las cifras hablan de que 4 millones 200 mil personas fueron víctimas de algún delito en todo el país (uno de cada siete hogares; de cada 100 delitos que sufrieron los integrantes de los hogares, 34% lo reportó ante algún tipo de autoridad, de quienes así lo hicieron 64% lo denunció ante el Ministerio Público. De dichas denuncias tan solo en 76% de los casos se levantó un acta y de las mismas en 45% de los casos no pasó nada; 23% no procedió la denuncia; 17% se encontraba en trámite y solo en 11% se consignó al delincuente.

En conclusión, dice el estudio, la "impunidad" podría alcanzar en México hasta 97%. En cuanto a la cultura de la denuncia, explica que los mexicanos que sufren algún delito suelen no reportarlo a autoridad alguna porque 50% considera que es una pérdida de tiempo o implica trámites largos y difíciles; 19% manifiesta desconfianza en las autoridades; 9% estima que el delito carecía de importancia y otro 9% dice no contar con pruebas suficientes.

Es conocido que las cárceles "están llenas de pobres y de pendejos", dicho común utilizado en la jerga relativa, más aunque la lógica nos indique que los ricos son los acechados por el crimen y los efectos de la desigualdad social estamos equivocados. De acuerdo a las fuentes, las personas más pobres son las más afectadas. Tuirán Gutiérrez, autor del trabajo, dice en relación a violencia y pobreza: "Si bien todos los grupos sociales se ven afectados por la violencia, ésta daña mayormente a los sectores pobres porque tienen pocos medios para defenderse de ella". Contrario a lo que se pudiera pensar, entre menos capacidad económica tienen los pobladores para defenderse, más perjudicados salen en su vida cotidiana. Conforme a la investigación, uno de cada cuatro personas ha abandonado en el último año actividades o transformado hábitos cotidianos por la inseguridad. Las mujeres, las personas de mayor edad y los pobres son quienes han resultado más afectados. Por esta situación la mayoría de la población interrogada ya no sale de noche. Otros han dejado de usar joyas, visitar a parientes y amigos o llevar dinero en efectivo.

El costo social de la violencia y la inseguridad podría ser regresivo. "La pérdida económica que enfrenta la población pobre que es víctima de un asalto o robo no es desdeñable y puede representar desde un mínimo de dos hasta un máximo de ocho veces el gasto mensual por persona en cada hogar".

NO MATES POR AMOR

De las cifras, una de cada cinco mujeres sufre maltratos de parte de su pareja (más de 133 mil han sido amenazadas con armas), el promedio diario de homicidios y suicidios es de 41 y la impunidad alcanza el 97 por ciento. En el apartado de sus causas la intrafamiliar es la que excede los límites de nuestra imaginación. Y es que el término "violencia", asociado al crimen y la delincuencia organizada para cometer secuestros y otros delitos contra la vida, ha cambiado. El Instituto de las Mujeres (Inmujeres-DF), el Instituto de la Juventud y la Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, la encuesta "Amor es... sin violencia", aplicada en 2003 por el Inmujeres-DF a mil mujeres y hombres jóvenes de entre 12 y 29 años de edad, señala que 30 por ciento de las mujeres encuestadas en la ciudad de México se quedan calladas cuando tienen conflictos con su pareja por temor a hacer un comentario que moleste al compañero.

Referente a los resultados de su investigación, con Lorena Estrada González, subdirectora del Instituto de la Juventud del DF, y Angello Baños Terrazas, coordinador del área Equidad en la Infancia y la Juventud del Inmujeres DF apuntan que las y los jóvenes no reconocían de forma clara un noviazgo violento, con consecuencias tales como violaciones recurrentes, infecciones de transmisión sexual, displacer, baja autoestima, deserción y escaso rendimiento escolar, trastornos alimenticios, agresiones físicas, inestabilidad emocional, embarazos precoces, utilización de sustancias adictivas y suicidios.

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