QUEJAS POR LA VENTA INDISCRIMINADA DE CERVEZA A MENORES DE EDAD EN CUMBRE TAJÍN


- Este festival si no vendieran alcohol, sería mejor y cumpliría mejor su función de culturizarnos, dicen visitantes

POR MARIO NORIEGA VILLANUEVA           


(Foto: Jorge Huerta E.)

Aún cuando las mantas que se colocaron en los puestos donde se expende cerveza a diestra y siniestra, rezan que no se vende a menores de 18 años, lo cierto es que en Cumbre Tajín, si algo se ha vendido exagerada e impunemente, ha sido esa bebida que consumen menores de edad en forma indiscriminada, según se puede constatar durante todo el día y más aún, por las noches.

Es común ver como niños aún que no pasan de los 15 o 16 años –hombres y mujeres--, se pasean muy orondos con su cerveza en la mano y hasta jugando apuestas de “a ver quién aguanta más”, entre unos y otros, según comenta don Pedro Sebastián Cortés, visitante que vino a cumbre Tajín, atraído por “la publicidad de la tele, pero nunca imaginé encontrar espectáculos como este” y señalándonos a un grupo de jovencitos con el cigarro en una mano y la cerveza en otra, caminaban hablando entre ellos a leperadas y sorbiendo a las chelas que según el letrero, no se debe vender a menores.

Y nos detuvimos a charlar momentáneamente con él, porque escuchamos cuando les dijo “chamacos, los van a ver sus papás” y por respuesta recibió una leperada en tanto los muchachos, --5 integraban el grupo y todos con su cerveza en mano--, se alejaban riendo a carcajadas y diciendo “viejo loco”.

Nos dijo, “seguramente sus papás no saben como se comportan aquí estos jovencitos, porque si supieran seguramente no los dejarían venir, ni les dieran dinero”. Don Pedro se veía molesto “y no por las pendejadas que me dijeron, sino porque ¿qué destino nos espera con esta juventud?”.

Agrega más adelante, “yo vengo porque quiero conocer de la cultura y sí, entretenerme un rato, mire acabo de ver volar a unas chamacas y eso es bueno, mejor que se dediquen a eso aunque es riesgoso, pero que no desperdicien su juventud en vicios”. Las jovencitas como antes unos niños y también otros adultos, acababan de ejecutar el ritual del volador desde sus respectivos árboles –obvio que el de los niños es de menor altura que el de los adultos--.

Era apenas el día de la inauguración y ya la cerveza se estaba vendiendo como arroz. Lo que posiblemente don Pedro Sebastián ya no vió, fue lo que sucede por las noches cuando el consumo es de verdad intolerante, indiscriminado y lo que menos se observa es la no venta a menores de 18 años, pues ni siquiera les piden su credencial de elector para corroborar que en efecto, tengan esa edad.

Durante la presentación del Tri, la venta de cerveza seguramente rompió récord y en el segundo, aunque disminuyó un poco o al menos fue lo que percibimos, lo cierto es que coincidimos con el visitante proveniente de Tampico, en que “este festival si no vendieran alcohol, sería mejor y cumpliría mejor su función de culturizarnos”. (19/marzo/06)

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