DETERIORO EVIDENTE A EDIFICIOS DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA DEL TAJÍN

- No hay rescate de la zona arqueológica; el mantenimiento, un simple anuncio
- Recursos solo para restaurar calzadas

POR MARIO NORIEGA VILLANUEVA Y ALMA CELIA SAN MARTÍN

Daños evidentes en los edificios de la zona arqueológica del Tajín, el edificio K, uno de los mas afectados
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(Foto: Jorge Huerta E.)

Tan visibles cuanto irreversibles, paulatinos y constantes, son los daños que presenta la zona arqueológica El Tajín de este municipio, tras la realización del festival Cumbre Tajín en su sexta edición. El edificio K en su parte superior, es el que más graves daños registra pues ¡se está partiendo en dos!.

Eso, de ninguna manera inquieta al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Su titular, Daniel Göeritz, dice que se destinan 2 millones de pesos anuales para mantenimiento en tanto que los trabajadores y los técnicos, arqueólogos y trabajadores, aseguran y eso es fácilmente visible, se destina a mal justificar el presunto desvío de ese dinero, dado que los edificios se dañan paulatina, constantemente cada festival y sobre todo, los mayores daños ocurrieron en los primeros dos organizados dentro de la zona arqueológica por Miguel Alemán.

Arsenio González Reyes, delegado sindical de los trabajadores y custodios del INAH en este centro ceremonial quien mencionó que aparentemente los edificios se encuentran en buenas condiciones pero la parte interna de los monumentos están prácticamente fracturadas lo que podría originar en un tiempo mas que prácticamente se partieran en dos debido a los daños que ya registran en la parte alta.

La piramide de los Nichos. La mas representativa del Tajín sufre un deterioro sin que exista ningún programa de mantenimiento
(Foto: Jorge Huerta E.)

Un recorrido realizado por la zona arqueológica y entrevistas con los trabajadores, manifiestan, los daños que han recibido la Pirámide de Los nichos en su parte poniente, los edificios l5 en el lado noroeste, 4 parte poniente, 1, 4, 23, C, Plaza del arroyo y el más dañado, el K en la parte superior donde se aprecia perfectamente una grieta que amenaza con partirlo en dos a todo lo largo.

Es una fuerte inversión para recomponer todo, sin embargo, Francisco Reyes, delegado “no propietario” del Sindicato de Trabajadores del INAH, expuso que solo se han atacado detalles y no una restauración en forma “menos un rescate” que es lo que necesita con urgencia antes de que continúe con mayor intensidad la destrucción de los edificios pues aún cuando está vigente la prohibición de ascender a las pirámides, no hay personal suficiente que garantice una buena vigilancia para impedirlo.

Y por otro lado, Daniel Göeritz, Joaquín García Bárcena, del Consejo de Arqueología y el Secretario de Educación Pública, Reyes Taméz, siguen dando su consentimiento para la realización de estos festivales de marzo, con lo que lo único que se garantiza, es una destrucción continua, de la ciudad arqueológica de El Tajín.

Si todos los entrevistados coincidieron en que “es difícil restaurar los daños ocasionados particularmente durante las dos primeras ediciones (de Cumbre Tajín) cuando se utilizaron equipos de sonido de gran capacidad y su vibración causó destrozos internos a las ruinas, lo que se ha conjugado con los que provocó la inundación de octubre de 1999 y la falta de mantenimiento oportuno y preciso, no solo “pequeños detalles” que en nada protegen los edificios.

FONDO DE RESTAURACIÓN NO APLICADO

Arsenio González Reyes, delegado sindical de trabajadores del INAH
(Foto: Jorge Huerta E.)

El delegado sindical dijo por otro lado, que Göeritz ha dado a conocer a la opinión pública de un presupuesto de “algo así como 7 o 9 millones de pesos, pero ustedes ven, no se aplican o quien sabe dónde los aplicas porque aquí, no”.

Lamentó las declaraciones desafortunadas de los funcionarios del INAH, quienes argumentan una cosa diferente a la que hacen en el sitio, prueba de ello es la falta de proyecto de mantenimiento serio dentro de la zona arqueológica.

“Tenemos un arqueólogo trabajando por aquí él es Omar Gordillo quien está haciendo resanaciones en edificios pero no como se marca, los daños son visibles, los daños son de cinco años a la fecha, por ello hemos reportado no solo al director general del INAH, sino también al consejo de arqueología a todas las instancias y a la opinión pública lamentablemente nadie nos hace caso”, “los edificios se van dañando paulatinamente, dijo.

Finalmente, exigieron que tanto Reyes Tamez y García Bárcena, ya no sigan colaborando a la destrucción de los vestigios más importantes de la cultura totonaca, sobre todo, porque han sido declarados “patrimonio de la humanidad”.

(31/Marzo/2005)

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